Pasadas las 6.50 de la mañana, varios pasajeros del tren que se dirigía en hora punta a la estación Porta Garibaldi de Milán empezaron a notar un fuerte temblor bajo sus pies. Algunos testigos aseguran que parecía que el convoy estuviera arrastrando algo por los raíles. A la altura de Pioltello, el maquinista activó el freno, se oyó el silbido de los discos contra la vía, el olor a quemado y durante dos minutos el convoy de ocho vagones se deslizó con parte de las ruedas fuera de la vía hasta que impactó contra un poste de la luz.

El accidente, el segundo que se producía en pocos días en ese tramo a las puertas de la capital lombarda, provocó la muerte de, al menos, tres personas y alrededor de 100 heridos leves.

El comisario jefe de Milán, que se ha acercado al lugar del accidente, ha anunciado que “hay una investigación en curso por desastre ferroviario”. “Se están haciendo las pesquisas. Es una situación de confusión, están los jueces en el terreno y toda la máquina de socorro está funcionando en un contexto muy complicado. Hay que proceder con calma, pero hemos encontrado un pedazao de la vía que ha cedido un par de kilómetros antes de donde ha descarrilado”. El tren habría circulado toda esta distancia con una parte de los vagones fuera de los raíles hasta que uno de los vagones ha impactado con un poste de la luz y se ha doblado 90 grados sobre la vía. La parte central del convoy ha sido la que se ha llevado la peor parte.

El tren, cuyo maquinista ha resultado ileso, pertenece a la compañía Trenord y circulaba entre los municipios de Segrate y Pioltello cuando ha descarrilado. El accidente ha tenido lugar a las 6.57 horas (momento en el que se ha perdido el contacto con el maquinista) y el tren siniestrado es un convoy que hacía el trayecto desde Cremona con destino a la estación Porta Garibaldi en Milán. Según las primeras informaciones, el descarrilamiento solo ha afectado  los vagones centrales del convoy.

Algunas de las víctimas han explicado que el tren, justo antes de la estación de Pioltello ha empezado a temblar fuertemente. “Hemos entendido que estaba a punto de suceder algo grave”, ha señalado Gianmarco, de 25 al periódico La Repubblica. “El tren estaba llenísimo porque en Treviglio sube mucha gente. Ha temblado durante unos 3 o 4 minutos. Luego ha habido una larga frenada y, de repente, ha llegado el golpe”.

El último accidente ferroviario grave en Italia se produjo en julio de 2016, cuando la colisión frontal de dos trenes que circulaban entre las localidades de Corato y Andria, en la provincia de Bari (región de Apulia, sur de Italia), provocó la muerte de 23 personas y 50 heridos. En aquella ocasión, el accidente se produjo en una vía única, que soporta más de 200 convoyes diarios y que debía haber sido desdoblada con fondos concedidos por la Unión Europea en 2012, pero cuyos trabajos se habían ido retrasando durante cuatro años. En esta ocasión, también empiezan a oírse ya las voces que critican la falta de inversión en la vía donde ha ocurrido el siniestro.