José Miguel Insulza participó de los gobiernos de Eduardo Frei Ruiz-Tagle y de Ricardo Lagos Escobar y ocupó tres carteras -Interior, Relaciones Exteriores y Segpres-, por lo que además de tener muchas horas de ministro en el cuerpo, es una voz autorizada para hablar sobre gabinetes.

El senador recién electo recuerda con cariño sus días en el gobierno, aunque resalta que los que estuvo en la Cancillería son para él un “recuerdo imborrable”, por eso es que le recomendaría a Roberto Ampuero, recién designado en el cargo, que “mantenga la calma, porque este es un trabajo muy acelerado, y en donde cada vez que uno habla compromete de alguna manera la opinión del país”.

Si bien Insulza reconoce que el nombre del escritor le causó sorpresa, piensa que son injustas las críticas de los últimos días, ya que considera que “es una persona de gran cultura” y que “puede hacer un muy buen papel”. Además le quita responsabilidades en los alegatos que deberá enfrentar Chile en la Corte Internacional de La Haya en marzo ya que “seremos evaluados mucho antes todos los que presentamos los documentos”

El exsecretario general de la OAE desmenuza el nuevo gabinete de Piñera y se refiere a cuál, a su modo de ver, es la oposición que hay que hacer desde el próximo 11 de marzo.

– ¿Qué le parece en términos generales el nuevo gabinete del Presidente Sebastián Piñera?

– El Presidente primero optó por gente que conoce, que ha trabajado con él. De hecho, hay gente que dice por ahí que los principales ministerios están entregados a gente -más allá de sus ideas y de los partidos a los que pertenecen- que siempre ha tenido contacto con Sebastián Piñera y que él valora mucho. Seis personas fueron ministros y siete parlamentarios, por lo que los conoce bien. Lo segundo, es que él tomó esa opción por sobre la de los partidos, que quedaron en ministerios sectoriales. Los personeros claves del gabinete son gente ligada a Sebastián Piñera. Esa es la opción que él optó y espero que le funcione bien.

– Se ha hablado mucho sobre que hay seis ministros que participaron en el primer gobierno y hoy vuelven a ocupar cargos, algunos incluso el mismo que la primera vez. Usted también participó de dos gobiernos. ¿Cómo lo ve?

– A mí no me parece mal, si uno ha tenido colaboradores que le han funcionado bien, y que lo han dejado plenamente satisfecho, ¿por qué no los repetiría? Creo que el Presidente Piñera en la segunda parte de su primer período, cuando nombró a Andrés Chadwick como ministro del Interior, quedó muy contento con su rendimiento y por esa razón no solamente lo nombró de nuevo, sino que también lo repitió en el mismo cargo. Lo mismo debe haber pasado con Felipe Larraín y evidentemente con Cecilia Pérez. Eso es perfectamente razonable. No le veo problema.

– ¿Tiene que ver con el conocimiento de las personas, la confianza o dar continuidad?

– Creo que hay cercanía. No creo que al Presidente le sean indiferentes ciertas personas, tampoco creo que lo sean los que ocuparon un cargo en el gobierno pasado y ahora ocupan otro. Un ejemplo es la decisión de designar a Alfredo Moreno, que era presidente de la CPC, como ministro de Desarrollo Social, ya que si bien es poco frecuente, demuestra que el Presidente se sintió cómodo con él y optó por darle otra tarea a la que le va a dar importancia, ya que orientar políticas de desarrollo social es muy exigente y en la cual seguramente va a querer -no digo que lo va a conseguir-, introducir cambios.

– ¿Qué le parece ese nombramiento en particular?

– Es un desafío. Alfredo Moreno ciertamente no desconoce los temas sociales de manera general, ya que ha participado en la Teletón, pero no es lo mismo que dirigir un área de Desarrollo Social, que además será parte del comité político, lo cual indica que él estará ahí. Bueno, los ministerios del área social, como Educación, Salud, y Vivienda tienen mucha más plata que el de Desarrollo Social, por lo tanto la posibilidad de coordinarlo no es un desafío menor. Esto, cuando él tiene poca experiencia en ese plano.

– ¿Cuáles fueron para usted las sorpresas de los nombramientos?

– En realidad yo no conozco al nuevo ministro de Educación, y confieso que no he leído todas sus columnas. Pero fue una sorpresa, yo habría pensado que se iba a nombrar a alguien más conciliador entre los sectores que debaten sobre cuál es el sentido que tiene que tener la educación en Chile. Además, el Presidente tomó algunos compromisos como el de mantener la gratuidad y la gratuidad total para la educación técnica profesional, y entiendo que el nuevo ministro no ha sido partidario de ellas en sus columnas.

– Sebastián Piñera sorprendió en 2010 con Alfredo Moreno en la Cancillería, hoy lo hizo con Roberto Ampuero. ¿Qué piensa?

– Confieso que me sorprendió lo de Roberto Ampuero en Cancillería, pero no lo critico ni mucho menos. Ampuero ha andado por el mundo, lo que es muy importante para un canciller, pero además es una persona de gran cultura y creo que puede hacer un muy buen papel. Ahora, va a tener que aprender muchas cosas nuevas del ministerio de Relaciones Exteriores, las tuvimos que aprender todos en mayor o menor medida, pero creo que tiene la capacidad para ocupar el cargo y pienso que hay que darle la oportunidad. Me ha sorprendido la crítica sobre que se pasó de la izquierda a la derecha, ya que muchos se pasan de un lado a otro a lo largo de la vida, y es perfectamente razonable en una sociedad democrática, no lo cuestionaría por eso.

– Una de las principales críticas a Ampuero es que fue militante comunista en su juventud y luego se convirtió en uno de los más críticos del régimen castrista y de la situación en Venezuela…

– Pero eso es coherente con lo que él ha dicho en los últimos veinte años, o sea, perdón, no es que haya cambiado para ser ministro de Piñera, por favor. Creo que hay que darle una oportunidad, él es una persona de mente abierta con la que se puede conversar. Yo lo conozco bien, he conversado con él, alguna vez militamos en el mismo partido -fue militante del MAPU-, así que creo que hay darle una oportunidad, como a todos los demás ministros. Que demuestre lo que sabe y lo que puede hacer, no hay que ser prejuiciosos en eso. Yo sé que la gente que cambia de opinión tiende a veces a tener actitudes bastante duras respecto de quienes mantienen la opinión que tuvieron antes, eso es verdad, el tema de los conversos, uno que se ha estudiado hasta en la literatura. Pero también es cierto que esto fue una transición, no es que de un día para otro se haya dado vuelta la chaqueta, él ha tenido una evaluación bastante larga -contraria a mis ideas-, que a mi juicio no es motivo de falta de respeto.

– ¿Cuáles son sus principales desafíos?

– Hay algunos que son inmediatos. Pero otros, que de tan inmediatos no son demasiado problemáticos para él. ¿En qué sentido lo digo? Naturalmente en los alegatos de La Haya, que tendrán lugar una semana después de asumir, nadie le podrá pedir que los dirija o algo por el estilo. Seguramente se comunicará con Claudio Grossman, con el equipo y con ex cancilleres para recoger todo, pero no va a ser un asunto por el cual pueda ser evaluado él, al contrario, seremos evaluados mucho antes los que presentamos los documentos. Otro de los desafíos importantes es el que nos plantea hoy el tema de la integración. Ha habido un acercamiento interesante a la llamada Alianza del Pacífico, que creo que es relevante para él. Pero es importante que no por acercarse a la Alianza del Pacífico se deje de lado a los países del Mercosur. Ahí lo hizo muy bien Heraldo Muñoz, ya que el diálogo que estableció evitó esos problemas y por lo tanto, mantener ese mismo estilo a mi juicio es importante. Lo otro, no es solamente Venezuela la que sufre cuestionamientos, sino que en el continente la izquierda y la derecha sufren cuestionamientos a la democracia y la mantención del estilo democrático que ha permeado a los gobierno de Chile desde 1990 en adelante sin excepción, que ha sido siempre el de buscar los acuerdos, relaciones con todos los países del mundo y no cuestionar innecesariamente lo que hace cada país. Además, este gobierno -como ha pasado con otros gobierno de América Latina-, va a tener que tener una relación cuidadosa con el gobierno de Estados Unidos, porque si bien también es de derecha, no es de la misma derecha chilena. Ese es un gobierno impredecible y difícil de manejar. Creo que también hay una carga sobre el sistema internacional en general, si bien sus principales instrumentos -instituciones y tratados- siempre han sido cuestionados desde fuera, las críticas ahora son desde dentro del sistema y eso tiende a debilitarlo. Hay que decidir qué posición tiene Chile respecto a eso. Bueno, lo va a pasar bien el canciller, quiero decirle francamente que yo ocupé tres carteras en dos gobiernos y las tres fueron fantásticas, fueron atractivas y estoy muy agradecido de ellas, pero ser canciller de Chile es un recuerdo imborrable.

– ¿Qué consejo le daría al nuevo canciller?

– Sobre todo que mantenga la calma, porque este es un trabajo muy acelerado, y en donde cada vez que uno habla compromete de alguna manera la opinión del país. Yo siempre he dicho que si algo tiene la diplomacia es que uno puede parar una mano en una reunión, y decir “Chile piensa que”, eso no lo hacen otros ministros (ríe). Y por lo tanto, una actitud unitaria y de política de Estado, como él mismo dijo en su primera declaración, eso le va a ayudar mucho.

Oposición a Piñera

– Usted fue electo senador de la República. ¿Cuál cree que debe ser el tipo de oposición que tiene que hacer el sector al que pertenece?

– Toda oposición debe ser constructiva, ya que los países tienen que avanzar y crecer con el gobierno que tengan; tienen que progresar y la única forma de que lo hagan es que trabajen juntos gobierno y oposición, manteniendo sus diferencias y sus críticas, y peleándose encarnizadamente cuando hay elecciones o cosas de principios que defender. Hay cosas de principios que son más difíciles, por ejemplo, si se pretende cambiar la reciente ley de aborto, vamos a tener encontrones, pero al margen de eso, lo importante es que la oposición y el gobierno sean constructivos, que tratemos realmente de tener un Estado democrático. Yo creo que hemos dado un ejemplo en Chile respecto de cómo se cambian los gobiernos de manera democrática y mediante el diálogo desde el primer día, desde la reunión de la Presidenta Bachelet con el Presidente electo, marcaron esas pautas; yo quisiera ver que ese clima se mantiene.

-Una de las primeras declaraciones de Gabriel Boric tras conocerse el nombre del nuevo ministro de Educación, Gerardo Varela, fue decir que “Piñera ha optado por el conflicto”. Considerando que aún no ha asumido, ¿Qué le parece esa oposición?

– Es su opinión. De todas maneras yo asumí que las cosas que ha escrito el ministro Varela generan cuestionamientos, eso sí lo escuché reafirmar las cosas que había prometido el Presidente electo durante la campaña, y eso es buena cosa. Pero ciertamente, ese ministro va a tener una prueba algo más dura. La oposición siempre debe ser mirando hacia el futuro del país.

Gobierno de Bachelet

– Estamos a meses de que termine el gobierno de Michelle Bachelet. ¿Cuál puede ser el balance?

– Efectivamente lo que se ha visto, y lo ha reafirmado el mismo gobierno, es el legado de una agenda del país, que está en plena discusión. O sea, los temas que va a tener que abordar este gobierno querámoslo o no, son aquellos que abordó el gobierno de la Presidenta sobre todo en el plano social. Esa parte que se ha denominado el legado, creo que es importante. Algunos temas por cierto, requieren un grado mayor de debate y discusión, fundamentalmente cómo impulsar el desarrollo económico. Creo, eso sí, que este gobierno que empieza la va a tener más fácil que el que se acaba, esa es la verdad, seamos realistas, la economía del país ha empezado a crecer de nuevo y no lo ha hecho porque eligieron a Sebastián Piñera, sino porque algo bueno habrá hecho Michelle Bachelet también. Ahora, hay cosas que yo he criticado, sobre que el gobierno anterior se preocupó más de otros temas, y no precisamente de los económicos, a pesar de que la crisis venía desde fuera. Pienso que la historia va a juzgar positivamente el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, ya que en medio de una gran dificultad económica emprendió un camino de reformas que se va a mantener.

– De todas maneras el gobierno perdió la elección. ¿Cómo se compone su sector tras la derrota? ¿Qué pasará con la Nueva Mayoría?

– Yo creo que la mayoría nosotros la perdimos antes, no en diciembre. La perdimos cuando nuestra coalición se fue desarmando y fueron siendo visibles las fallas que teníamos en la conducción del país. Soy muy crítico en ese sentido, porque creo que perdimos la elección porque la gente no quiso que siguiéramos gobernando, no por cuestiones coyunturales. Yo podría enumerar diez cosas que vi que se hicieron mal durante la campaña presidencial, desde no tener primarias hacia adelante, pero el problema fundamental fue que se perdió la consistencia de la coalición y el centro político del país. Acá no estoy hablando de los que votan, porque uno pudiera sacar cuentas alegres y decir sacamos x% más de los electores que lo que sacó Piñera, eso puede ser cierto, pero también que el 50% de la gente en este país no vota, y eso lo hemos perdido y recuperarlo no es fácil.

– ¿Cómo se recompone el sector?

– Poco a poco, acá no hay fórmulas mágicas, no vamos a llamar la próxima semana al Congreso de la unidad porque si lo hiciéramos terminaríamos con acuerdos muy declarativos y sin ninguna cosa concreta. Lo que nosotros tenemos que hacer es ir reconstruyendo poco a poco, y además es bueno que los partidos sinceren sus posiciones internas -todos los partidos tienen divisiones, algunos más que otros-, decir exactamente dónde están parados respecto de la oposición, del futuro del país, de los proyectos y de la coalición. Y luego, ir con calma. Yo he apoyado la idea de que tengamos diálogo con los partidos, primero con los más cercanos, sin perjuicio de que es muy bonito decir -y lo dijo el pleno de mi partido-, que hay que construir una alianza desde el Frente Amplio a la DC, pero eso todos sabemos que no es practicable hoy. El diálogo tiene que empezar entre los más cercanos y a partir de ahí ir construyendo más allá.

Por Carmen Novoa V. para ellibero.cl

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