Que la NM y el FA se atropellaran para criticar el primer gabinete de Sebastián Piñera, es sin duda una buena señal. Porque, si bien era obvio que desde la izquierda no escucharíamos  aplausos, la reacción tan virulenta ante algunos nombres se debe sin duda a que estamos ante futuros ministros que van a intentar reconstruir lo que el actual gobierno de Bachelet se empeñó en destruir: el sistema económico que tan buenos frutos le había dado al país en un pasado no muy lejano. Ese es el legado que nos deja la Presidenta saliente y que se constituye en el primer objetivo del nuevo equipo ministerial: recuperar el crecimiento, apoyar a las Pymes, detener el avance de la cesantía e incentivar a la inversión. ¿Pueden hacerlo? Por supuesto que sí.  Porque los nombres de quienes acompañaran a Piñera en este desafío demuestran que el Presidente aprendió la lección y no cometerá los errores que empañaron todo lo bueno que hizo en su primera gestión. Es evidente que ahora sí estamos en presencia de un equipo con experiencia política; lo que faltó anteriormente y que se ratifica con el nombre de Andrés Chadwick como Ministro del Interior. Y lo respaldan una serie de personas de probado manejo político, con los que el gobierno electo afrontará a futuro importantes desafíos, como la necesidad de avanzar en una necesaria diversidad social, de manera tal de poder representar verdaderamente a todos los chilenos y algo muy importante e inmediato: atacar la delincuencia y emplear todas armas que se tengan a mano, incluyendo una fuerte reforma a la reforma procesal penal. Es evidente que se vienen meses difíciles y una serie de movilizaciones, con o sin justificación. Pero, da la impresión que esta vez tendremos un gobierno firme, con los pantalones bien puestos y que no se dejará amedrentar por marchas, gritos o bravuconadas. Como lo ratifica, además, en otra buena señal, aunque sorpresiva, la nominación de Roberto Ampuero en Relaciones Exteriores, un comunista de juventud que se reconvirtió, tras desengañarse en vivo y directo de lo que era el “paraíso cubano” y que por lo mismo, ahora, es un férreo opositor al régimen castrista y por ende a la Venezuela de Maduro. Y ojo, que con un canciller como Ampuero podemos tener la seguridad que Chile afrontará con fuerza y seguridad la demanda boliviana ante La Haya. Don Evo, si quiere, puede venir a veranear todos los años a las playas de Iquique, Arica y Antofagasta, pero pretender una salida al mar con soberanía para Bolivia…¡jamás!

/Columna de Waldo Mora publicada en la página editorial del diario El Mercurio de Antofagasta

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