48 horas después de ser nombrado como ministro del Interior del segundo gobierno de Sebastián Piñera, Andrés Chadwick vio cómo el conflicto en La Araucanía -que promete ser uno de los focos centrales de su gestión en seguridad pública- volvía a la palestra de la peor forma, luego de que el Ministerio Público acusara a Carabineros de falsificar pruebas en la Operación Huracán.

“Es gravísimo lo que está sucediendo, y si no se pone término de inmediato, sus efectos pueden ser aún mayores. Es inaceptable que las instituciones responsables de la persecución penal y la seguridad de la ciudadanía se acusen de acciones delictuales entre sí, dejando a las víctimas en total abandono y a los responsables de acciones terroristas en completa impunidad. Basta. Se ha superado todo límite”, sentencia el futuro jefe de gabinete, quien desde ya promete una “modernización urgente del sistema de persecución penal, y de nuestras policías en su administración, procedimientos y gestión operativa”.

”Esperamos que el gobierno, que legítimamente reclama gobernar hasta el último día, le dé máxima prioridad a este problema institucional, exigiendo con urgencia el esclarecimiento de las responsabilidades y de las sanciones institucionales correspondientes, sin perjuicio de las acciones judiciales que correspondan”, sentencia Chadwick, quien en esta entrevista aborda además los desafíos políticos que tendrá el gobierno y su gestión en los próximos cuatro años.

¿Cuándo se enteró de que usted iba a ser el jefe de gabinete del presidente Piñera?

Hace unos diez días aproximadamente el presidente me invitó a incorporarme al gabinete, en el cargo de ministro del Interior.

¿Qué se puede esperar de un gobierno cuyo núcleo central son prácticamente las mismas personas del gobierno anterior?

Yo veo que él, a través del gabinete, ha querido construir un equipo con las personas que han estado trabajando con él, que tienen su confianza, que tienen ya una forma de trabajar conocida, diaria. Un equipo es algo muy importante para un gobierno porque la labor de un gobierno no es de una persona, ni es de personas aisladas, ni es de personas que entran en conflicto entre ellos, ni es de discrepancias internas. Tiene que ser la consistencia de un equipo afiatado.

Se sabía que varios se iban a “repetir el plato”, ¿pero usted pensó que iban a ser tantos y en los mismos ministerios? ¿Fue una sorpresa para usted?

Siempre hay algo de sorpresa. Pero conociendo al presidente, yo creo que él valora mucho la experiencia. Él no se cansa de decir que hoy día se siente mejor preparado para ser presidente porque tiene la experiencia de haberlo ya sido y él valora esa experiencia. Y creo que la valora respecto a otros.

Cuando fueron oposición, muchas veces criticaron “las sillas musicales”. Esto se parece mucho a eso. Se repiten ministros y seis parlamentarios entran al gobierno.

No es un juego de la sillita musical. Nosotros lo criticábamos porque eso se producía cuando producto del cuoteo de los partidos, hacían que unos pasara a otro cargo en términos de distribución (de cargos). Aquí son algunos, siete de 23 ministros, o sea no son todos… Pero no hay un juego de sillas por cuoteo o porque siempre le tiene que tocar al mismo. Es un equipo de gobierno donde se quiere aprovechar experiencia, donde se quiere potenciar algunas áreas aprovechando esa experiencia, donde se incorpora gente nueva y donde, también, hay una incorporación de generaciones más jóvenes, por ejemplo Gonzalo Blumel. Yo no recuerdo alguien más joven en un cargo como la Segpres.

Queda de manifiesto eso sí que los representantes de los partidos están relegados a los ministerios sectoriales, mientras que el corazón de La Moneda son personas que sí han tenido una vinculación muy directa con Piñera.

Sí, hemos tenido una vinculación muy cercana al presidente. Pero una aclaración. Los ministerios sectoriales son tremendamente importantes. Ahora, dentro de lo que es el núcleo de lo que se ha llamado Comité Político o La Moneda, ahí el presidente busca, y es natural, a personas que tengan experiencia y sean de su confianza.

¿El presidente Piñera renunció a la posibilidad de hacer más heterogéneo a su equipo de gobierno al no incluir a gente extra Chile Vamos?

Siempre hay distintas miradas sobre un gabinete. Estábamos recién conversando sobre el valor del equipo, de la cohesión, de poder construir un proyecto en común, de tener la motivación de participar en una misión. Respecto a ir ampliando nuestra diversidad, no solo a lo que es Chile Vamos, no solo a nuestra coalición sino que también personas que pueden haber estado en opciones políticas distintas, ese es un desafío, es una tarea que el presidente Piñera quiere ir cumpliendo. Pero la tarea del gobierno es más que eso, es ir ampliando la base de apoyo de Chile Vamos, ir ampliando nuestra coalición, ir incorporando nuevos sectores. Eso, el presidente tiene la convicción, no se hace con una persona aquí o con otra persona allá, sino que tiene que ser de común acuerdo. Quizás nosotros, en el gobierno pasado, creímos que la forma era con uno o con otro. Hoy día pensamos que no se trata de una u otra persona que uno pueda conquistar para el gobierno, sino que ver cómo con Ciudadanos, con sectores del centro político, con sectores de la DC o con sectores independientes que no han favorecido antes nuestra opción política, ir ojalá construyendo un proyecto.

¿No hubo intentos de incorporarlos al gabinete en esta oportunidad? Se habló de conversaciones con Ciudadanos por ejemplo.

Ciudadanos es parte de nuestro trabajo, estamos trabajando juntos a partir de la segunda vuelta. Hoy día no hay diferencias entre ellos y nosotros y están contemplados sin duda para ingresar al gobierno. Pero estoy hablando de algo que tenga una mirada no estrictamente de gobierno hoy, sino que tenga una mirada más de futuro. De ir desarrollando un proyecto, que vayamos ampliando nuestra fronteras, vayamos buscando los acuerdos, los consensos, las cosas fundamentales, para poder ir incorporando muchas personas que quizás no han sido parte de Chile Vamos, no estuvieron votando en primera vuelta por el presidente Piñera o incluso tampoco en segunda vuelta.

La unidad y los acuerdos se han convertido en ejes centrales del discurso de Piñera. Pero ¿qué señal se transmite al nombrar en Educación a Gerardo Varela, una persona que ha sido particularmente crítica de la gratuidad universitaria?

Gerardo Varela es una persona con mucha capacidad, que ha tenido una trayectoria en materia de educación, que se ha distinguido en su trabajo profesional por ser un gran mediador, un gran conciliador, una persona que busca acercar posiciones. Pero la señal más potente es la siguiente: Gerardo Varela ha sido columnista de un medio de comunicación, ha tenido opinión pública, tiene opinión. Pero él sabe muy bien que desde el momento en que él le acepta al presidente su invitación, no es que deje de lado sus opiniones, ni que las olvide ni que reniegue de ellas, sino que pasa a ser parte de un equipo en que lo que queremos en Educación está determinado en nuestro programa de gobierno, en lo que el presidente ha señalado, y por lo tanto él se pone al servicio de ese proyecto.

Pero la política es de señales. Más allá de la explicación que usted da, la señal de diálogo con la futura oposición se ve truncada.

¿Y por qué se parte de un prejuicio de que él no va a tener la capacidad de buscar diálogo?

Por lo que él mismo ha dicho en sus columnas.

Pero esa es la capacidad de buscar diálogos y acuerdos, no mantenerse siempre en lo que he pensado antes. No solo porque ahora tengo que representar y llevar a cabo lo que el presidente me ha invitado y que yo he aceptado hacer, sino que además porque estoy dispuesto a buscar los acuerdos y eso significa no mantenerme en lo que yo pienso. A veces nos sobra intolerancia y nos sobran prejuicios.

¿Pero cuál es el sentido de poner a un ministro que estará a contrapelo de lo que él piensa?

Todo el derecho a plantear la duda, pero también el presidente tiene el derecho a buscar aquellas personas que cree que sus capacidades son potencialidades que pueden desarrollar mejor una determinada política, como la educacional.

¿Era Varela la prioridad, la carta principal para Educación?

Solo lo sabe el presidente.

La misma duda surge respecto a Cancillería, que finalmente Roberto Ampuero haya sido una salida salomónica ante tantos interesados en el cargo. Pero también surgen dudas respecto al perfil del ministro, para una cartera con desafíos técnicos específicos, como por ejemplo los alegatos en La Haya.

Ningún nombramiento se hace como una solución salomónica porque hay otros nombres. En este caso el presidente designa a la persona que tiene más competencias y capacidades para el cargo. Roberto Ampuero no solo es un extraordinario novelista y hombre de las letras, sino que también tiene un conocimiento del mundo internacional muy profundo, de muchas redes, tiene experiencia, porque ha sido embajador, pero además hay una cosa que el presidente Piñera ha querido (mostrar) con el nombramiento de Roberto Ampuero, que no es solo buscar la persona con las capacidades para los desafíos actuales que tiene la Cancillería, sino que también mirando en otra perspectiva, dando una señal de renovación, de agregar a nuestra política internacional valores que son propios de nuestra política internacional y que a veces uno siente que pueden haber estado un poco disminuidos. El compromiso por la libertad, por la libertad de conciencia, el compromiso por la democracia, con los derechos humanos.

¿Usted cree que eso estaba disminuido en la política exterior?

Ha estado algo debilitado en relación a situaciones del último tiempo que se han producido, en Latinoamérica. Lo he planteado por Venezuela, el presidente Piñera tiene un especial compromiso con Venezuela, con la libertad y los derechos humanos en Venezuela.

¿Qué diferencia podría haber habido respecto a los compromisos con Venezuela si se nombraba a Andrés Allamand o Hernán Larraín, por ejemplo?

No se trata de comparar personas. El presidente cuando conforma un gabinete va buscando las personas que a él le parecen más adecuadas en un cargo. En el caso de Allamand se tomó la definición por parte del presidente de no recurrir a parlamentarios en este primer gabinete.

¿Por?

Hoy día enfrentamos un nuevo Congreso, con una elección que ha generado un Congreso impredecible. Necesitamos que nuestros parlamentarios y figuras estén muy compenetrados del trabajo en el Congreso. Para el presidente es tan importante tener al equipo parlamentario muy afiatado, que se optó por no recurrir a parlamentarios.

¿Y cuál es la explicación de por qué no se recurre a alcaldes?

Esa decisión es similar, en razón de que nuestros alcaldes han sido elegidos hace muy poco tiempo, están comprometidos con sus comunas, con sus vecinos, desarrollando sus proyectos, y creemos que la fortaleza del mundo municipal, de los alcaldes como actores políticos, sociales, es tremenda.

¿Por qué el jefe de los empresarios es el mejor llamado a encabezar una cartera social?

¿Y por qué no? Alfredo Moreno es una persona que demostró tener grandes capacidades públicas siendo canciller, y un compromiso con el servicio público muy importante. Los empresarios han recurrido a él para que les presida su organización gremial en reconocimiento a sus capacidades y méritos.

¿No fue tema por ejemplo que fuera presidente de la CPC, que tenga vinculación con el caso Penta?

En relación al caso Penta, fue una persona que llegó a administrar la empresa luego de que se produjo un conflicto, para poder ordenar y prestar sus servicios buscando una solución. Por lo tanto, no tiene ninguna situación personal de responsabilidad. El presidente Piñera quiere romper esquemas, aquí hay un presidente de la CPC que es una excelente persona, que tiene todas las capacidades, que tiene trayectoria pública. ¿Se lo dejamos solo a los empresarios o confiamos en él como lo ha hecho el presidente para una de las tareas más importantes que es superar la pobreza y generar políticas sociales? ¿Por qué solo los empresarios pueden tener a las personas con mayores capacidades?

¿Cuál es el modelo para alcanzar acuerdos en un Congreso fragmentado, donde serán minoría?

Primero, generar diálogos, confianzas y respeto en los objetivos que se quieren alcanzar. Eso yo creo que es lo inicial. Sobre eso, buscar cuáles son los grandes temas que podemos definir que sean objetivo país y creo que ahí debiera haber un acuerdo grande en temas como pensiones, salud, seguridad pública. Eso se tiene que hacer sobre la base de irlos desarrollando institucionalmente, esa es la primera tarea a buscar. Poder entenderse institucionalmente con las bancadas parlamentarias de cada sector, de cada partido, no excluir a nadie a priori.

¿Se suma al comité político Alfredo Moreno?

El presidente en su primer gobierno dio una señal cuando llevó el Ministerio del Desarrollo Social a La Moneda, porque quiso mostrar una señal de la importancia de las políticas sociales. No sería extraño que el presidente quisiera dar una segunda señal ahora con una participación más activa en el desarrollo de las políticas públicas y la acción política de gobierno. Pero eso lo decide el presidente.

¿Se contempla ampliar el comité político, más allá incluso del ministerio de desarrollo social?

Sí, el presidente lo tiene como una idea, de buscar una suerte de modernización en la estructura orgánica y funcional de La Moneda. Ha estado pensando en la modernización del Estado y en una modernización de la estructura también política administrativa de ciertos ministerios.

/Entrevista para La Tercera de Gloria Faúndez y Daniel Labarca

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