Me topo con mi amigo Manuel, que viene llegando de un largo viaje por el mundo.

-¿Cómo está, mi comadre?, me pregunta, tan cariñoso.

-Como Chile, le contesto.

Me mira extrañado y me pregunta qué es estar “como Chile”. Ahí no pude evitar el desahogo.

-¡Como Chile, pues Manuel! ¡Mal, pues! ¿O te parece que andamos muy boyantes? Veo que con tus viajes te has perdido mucha lana tejida (o destejida).

Y le explico.

-Cumplo con decirte que todavía no me repongo del incendio que nos arrasó como si hubiese sido la peor de las guerras. Y hasta triste récords sacamos de las llamas. El fuego avanzó a una velocidad nunca antes registrada en el mundo, con vientos que superaron los 100 km/hs y destruyeron 8.240 hectáreas por hora. Fue terrible, amigo mío; y una compatriota de apellido Avilés ofreció ayuda con el SuperTanker que se lució en la zona centro sur, ¿pero me vas a creer que chaqueteros y amargados no sólo dificultaron la llegada del avión, sino que le inventaron cuanta historia a esta niña? Triste. Y eso me tiene mal. Nuestro país se nos está quemando en todos los sentidos.

Manuel me replica que estoy muy pesimista.

-¿Tú crees? –le pregunto-. Es bien fácil opinar si se está viajando por el mundo. ¿Tampoco has sabido sobre el escándalo que estamos viviendo por el atropello de los DDHH en el Sename? ¿O la corruptela de pensiones en Gendarmería? Por favor lee eso Manuel, porque ahí el final es asombroso: hasta premiaron a Javiera Blanco como miembro del Consejo de Defensa del Estado. ¡Uf! Tienes mucho que leer, porque supongo que sabes que “crecimos” 1,5% en 2016 y nos daremos el gusto de tener 47 nuevos parlamentarios en el país a partir de este año. ¿Cuánto nos cuesta el show? 15 mil millones de pesos anuales. Pero seguimos creciendo, dicen.

-Y no sabes nada –continúo-. Te cuento que se repite el censo, pero parece que la gente no anda con mucho espíritu colaborativo. No han podido llegar al número de censistas que necesitan y de eso saben los políticos. Están en las mismas. Les ha ido muy mal con el refichaje de militantes y el deadline se acerca. ¿Qué ley exprés o martingala buscarán para salvarse? ¿Te imaginas, Manuel, un Chile sin el PPD, PC, RN, UDI, PS? Tendría que verlo para creerlo. Debe estar nervioso Guido Girardi. ¿Sabías también que ya contamos con 33 partidos políticos legalmente constituidos? O sea, yo creo que entendieron mal los políticos y lo que están inscribiendo son partidos y no fichando militantes.

-Y yendo a lo más internacional –le digo-, por ponerle un nombre, Manuel, mientras viajabas, ¿supiste que miles de turistas extranjeros fueron víctimas del bloqueo a cruceros de renombre internacional por manifestaciones de estibadores en Valparaíso y Puerto Montt? Si yo fuera gringo no vuelvo nunca más a Chile. Más cuando se deben confundir con el Partido Comunista local. Porque Guillermo Teillier vuela a Suecia en primera clase, ¿sabías?

-¿Pasaste por Venezuela, Manuel? Parece que está ruda la cosa allá. Tanto, que la mayoría de los presidentes de los países sudamericanos han rechazado al régimen de Nicolás Maduro y pedido que dejen en libertad al opositor Leopoldo López. Cómo será, amigo, que hasta Donald Trump recibió a la esposa de López y rechazó su encarcelamiento. Y aquí en Chile, ¿qué pasa? Todo lo contrario: Michelle Bachelet, con su silencio, está pecando de omisión, y por tanto, uno podría deducir que está de acuerdo con el régimen de Maduro. Me duele Chile, amigo.

-¿Y qué me dice usted de la operación Lava Jato? Esas palabras raras como Odebrech, OAS, Petrobras deben tener nerviosos a varios/as en Chile, creo que luego nos van a llegar las llamas de ese incendio y van a quemar a varios.

-Por eso estoy triste, pues amigo –termino-. Por eso le digo que estoy como Chile. Si hasta con el proyecto de ley de los pagos de los estacionamientos, que iba a regular los precios para que bajaran, ¡finalmente subieron!, y puedo seguir con cientos de ejemplos. Pero, ¿sabes qué?, conversemos mejor de nuevo en un par de semanas y me cuentas si entendiste esto de “estar como Chile”.

 Columna para El Líbero, de Rosario Moreno C., periodista y licenciada en Historia UC

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