En los años 90′ las calles estaban empapeladas con la imagen de una sensual Leonor Varela en la piel de “Cleopatra”, papel con el cual saltó a la fama en Hollywood. Además, fue gracias a la interpretación de este personaje histórico, que la chilena unió su nombre al de Angelina Jolie y Gwyneth Paltrow en la lista de víctimas de acoso sexual en la industria del cine.

Los abusos en el mundo de la pantalla grande ya dejaron de ser un tema tabú, y cada día más casos salen a la luz. Así fue la experiencia personal de Varela, que confesó haber sido acosada por el reconocido productor de títulos como Pulp Fiction y El Discurso del Rey, Harvery Weinstein, acusado por este tipo de delito por un gran número de mujeres, cifra que no deja de aumentar.

“Cuando llegué a EE.UU. con “Cleopatra” yo estaba en un póster sensual en todas las paradas y sé que Weinstein tomó el teléfono y llamó a mi agente. Me dieron cuatro películas solamente por verme en ese póster, sin conocerme. Yo hice una película con ellos, un western, pero nunca me sentí cómoda jugando ese juego. Cuando habían cenas, yo no iba. ¿Y cuál es el precio que pagué por eso? Nunca más me volvieron a contratar. Tenía un contrato por cuatro películas e hice una”, reveló la actriz en una entrevista a La Segunda.

La actriz trató de verbalizar lo mejor que pudo el crudo relato. Respecto a cómo reaccionó frente al ataque de Weinstein dijo: “Tuve que agacharme y salir corriendo. Literalmente, porque se te echan encima y tienes que correr a la puerta y salir del lugar”. “Mi objetivo es que esta persona sea expuesta, y estoy buscando la mejor manera, que es la más eficiente de exponerla, porque se encuentra fuera de EE.UU. en este momento”.

“Cuando yo sentí la energía del depredador, me tapé. Mis primeros papeles después de “Cleopatra” fueron cosas que hice para afearme. Cuando Playboy me ofreció un montón de plata para tenerme en su portada yo les dije que no. Todo lo que me llevaba a ser objeto sexual para mi era algo negativo. Escogí no exponerme a estas situaciones, y aún así tuve experiencias muy violentas”, añadió, dejando en claro la marca que dejó en ella esta dura situación.

Hoy, Varela se encuentra radicada en EE.UU y dedicada junto a su marido, Lucas Akoskin, a su hijo Matteo, que padece leucodistrofia, enfermedad degenerativa en la cual el cerebro no tiene materia blanca, provocando problemas de desarrollo físico y mental, de movimiento, habla, vista y audición. El menor tenía una esperanza de vida entre uno o dos años, pero en la actualidad ya tiene cinco años y su madre comparte cada uno de sus logros por sus redes sociales.

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