El sistema solar TRAPPIST 1, que tiene siete pequeños mundos del tamaño de la Tierra –tres en zona habitable– no parece albergar civilizaciones con capacidad de transmisión de señales de radio.

Al menos esa es la primera conclusión del Instituto SETI, que ya en 2016 dirigió su radiotelescopio Allen hacia este sistema, cuando se localizaron los tres primeros planetas en torno a esta pequeña estrella enana roja a 40 años luz de distancia.

En un comentario en la web de esta entidad, su director, el astrónomos Seth Shostak, explica que se observaron los alrededores de Trappist 1, escaneando a través de diez mil millones de canales de radio en busca de señales. No se detectaron transmisiones, pero nuevas observaciones están a la vista.

¿Hasta qué punto fue sensible esta búsqueda? Suponiendo que los supuestos habitantes de este sistema solar puedan utilizar una antena transmisora tan grande como el radiotelescopio FAST de 500 metros en China para transmitir sus mensajes a nuestra manera, entonces el Allen Array podría haber encontrado una señal si los extraterrestres usan un transmisor con 100 kilovatios de potencia o más. Esto es sólo diez veces más potente que el radar en un aeropuerto local.

“Si TRAPPIST 1 tiene o no habitantes, su descubrimiento ha subrayado la creciente convicción de que el universo está repleto de bienes raíces en los que la biología podría surgir y florecer. Si todavía piensas que el resto del universo es estéril, seguramente eres singular y probablemente equivocado”, declara Sohstak.

Así, estima que las oportunidades de vida en el sistema TRAPPIST 1 hacen que nuestro propio sistema solar parezca de cuarto nivel. La vida podría no surgir en los siete mundos, pero si solo uno de ellos generara biología, las colisiones con pequeños asteroides podrían propagar esa infección a los otros mundos en el corto plazo. Y si incluso un solo planeta eventualmente produjera seres técnicamente competentes, esa especie podría dispersar rápidamente su especie a todos los demás.

¿IMPERIO MULTIMUNDO?

Este no es el mismo desafío que enfrenta la humanidad al colonizar nuestro propio sistema solar, explica. “El típico tiempo de viaje entre mundos en el sistema Trappist 1, incluso suponiendo que los cohetes no sean más rápidos que los construidos por la NASA, sería agradablemente corto. Nuestra mejor nave espacial podría llevarte a Marte en 6 meses. Trasladarse entre planetas vecinos de TRAPPIST-1 sería un fin de semana”, comenta en relación a la proximidad entre planetas y de éstos con su débil estrella. “En otras palabras, es fácil y tentador imaginar un imperio multi-mundo surgiendo en este sistema estelar, una pequeña federación de planetas en nuestro patio trasero cósmico”, afirma.

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