olor nauseabundo alertó a los vecinos de una vivienda de la isla indonesia de Java. Nadie se animaba a averiguar de qué se trataba, hasta que un médico que realizaba un censo sanitario intentó entrar, pero una anciana quiso impedirlo. Fue entonces cuando descubrió el horrible cuadro: la mujer vivía con los cuerpos en descomposición de su marido y de su hija.

Así lo comprobaron los agentes de policía que llegaron rápidamente hasta el inmueble y hallaron los cadáveres cubiertos con ropa, uno de los cuales estaba en un sofá y el otro, sobre el suelo. “Recibimos un informe sobre el descubrimiento de un cadáver. Encontramos dos cuerpos en la casa, ya en forma de esqueleto“, contó un vocero policial.

Luego, cuando la dueña de la casa, Neneng Hatidjah, de 77 años, fue indagada, explicó que había conservado los restos de su esposo y de su hija porque esperaba que algún día pudieran resucitar. “Dijo que oía cuchicheos y que si cuidaba los cuerpos, volverían a la vida”, relató un vocero policial.

Además, la septuagenaria había tirado café molido alrededor de los cuerpos, mientras que también había decenas de frascos de perfume repartidos por toda la casa. Según se indicó, el marido de Hatidjah murió en diciembre pasado, a los 85 años, mientras que su hija falleció en enero de 2016, a los 50.

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