Para los que no son chilenos, “el ladrillo” es el sobrenombre que le pusieron al documento presentado por los Chicago Boys a la Junta Militar de Gobierno en 1973, que contenía el plan estratégico que transformó a Chile y que están vigentes hasta el día de hoy. Luego del derrumbe de la “revolución con empanadas y vino tinto” de Allende y la Unidad Popular, se necesitaba un plan. Como producto de esa estrategia ocurrió la revolución liberal, que nos transformó en el Chile que conocemos hoy. Para los que les interese el asunto pueden revisar dos entradas que escribí hace años, una con la Estrategia de la Unidad Popular y otra con la Estrategia del Gobierno Militar.

Desde esos años hasta hoy, ningún gobierno ni grupo político había planteado una estrategia. En la actualidad seguimos aplicando el plan estratégico del Gobierno Militar, diseñado hace más de cuarenta años, y que es atacado con furia por un grupito que pretende volver al plan de la Unidad Popular, que es todavía más antiguo.

La revista Economía y Sociedad de José Piñera, trae por primera vez en muchos años, un nuevo plan estratégico que han llamado Chile 3.0. A mi me recuerda al Ladrillo original, no porque proponga lo mismo, sino porque es igual de atrevido y factible como fue el Ladrillo en su momento. Muchos hablan y hablan y hablan, se quejan de tonteras como si fuesen importantes sin proponer nada que pueda mejorar las cosas. Para mi, estas 10 propuestas, más una que añadiré al final son estupendas para pensar el futuro del país, todos deberíamos estar discutiéndolas si no fuésemos tan tontos y mediocres. Solo colocaré los títulos con un comentario mío, lo más breve posible.

Chile 3.0 un nuevo Ladrillo

1. Reingeniería profunda del Estado,
Creo que es la primera y más importante reforma que se necesita y debería estar centrada en tres cosas: (a) reducción drástica del gasto público, (b) fin de las capturas por grupos de interés especial (parientes, partidos, coimas, etc.) y (c) rendición de cuentas obligatoria de todos los programas (evaluación ex-post obligatoria).

2. Flat tax
El actual impuesto a la renta y la multitud de normas e impuestos secundarios solo ha servido para transformar a cada contribuyente en un potencial delincuente y enemigo del estado. Urge una simplificación y todos los que saben están de acuerdo en eso. Un impuesto a la renta integrado, con tasa pareja para empresas y personas, de un 17% por sobre cierto umbral de renta, sería sencillo de pagar y de recaudar. la evasión valdrá mucho menos la pena porque se trata de una tasa que todo el mundo puede pagar sin gran daño para su patrimonio. La codicia fiscal creciente es la que hundió nuestro crecimiento en apenas tres años, Chile debe volver a ser un país donde conviene invertir y pagar impuestos.

3. Filantropía social
Ya está más que demostrado que por cada cien pesos que gasta el estado en ayudas sociales, unos ochenta se van en robos. En cada catástrofe vemos como filántropos particulares son mucho más eficientes, rápidos y honrados que el aparato del estado ¿por que no potenciar e incentivar esa filantropía? Hay muchas historias de éxito como la Teleton, Levantemos Chile, el Supertanker, que enfurecen a los progresistas pero encantan a los beneficiarios. Obras de filantropía por impuestos y la plata será mucho mejor gastada, todo el país lo ha podido comprobar en las últimas catástrofes.

4. Código del empleo
Todas las reformas que se han hecho en más de veinte años al “código del trabajo”, nombre irónico porque lo que ha producido es falta de trabajo, han tenido por objeto favorecer a pequeños grupos de interés, sindicales y políticos. Cada año piden más y más mientras los que crean trabajo invierten menos y menos. Los sindicatos ya eran anticuados en la segunda mitad del Siglo XX, hoy, como ha cambiado la economía son cada vez más inútiles, no solo eso, son dañinos. Hay que hacer un nuevo código que fomente la creación de empleos y la libertad de pactar condicienes libremente de acuerdo a los cambios del mundo.

5. Educación privada para todos
Desde que se implementó la educación particular subvencionada, los apoderados la han elegido en porcentaje creciente ¿sabían que el 82% de los profesores la han preferido para sus propios hijos? Esto equivale a una bofetada de realidad para los que piden “más estado” pero no se puede negar loq ue las personas libremente escogen, la libertad de enseñanza es uno de los pilares de cualquier sociedad libre. La idea es que nadie que desee educación privada -en cualquiera de sus niveles- quede fuera de ella por no poder pagarla, esto se puede hacer fortaleciendo y mejorando los actuales subsidios a la demanda. Los establecimientos del estado deberían competir en condiciones exactamente igual que los privados, ¿po que van a correr con ventaja? Ya tienen ventajas enormes y muy pocos quieren estudiar en ellos.

6. Cuentas de ahorro para la salud
El sistema de Fonasa e Isapres está obsoleto y pronto terminará colapsando. La cotización obligatoria en los actuales esquemas está sujeta a un montón de abusos, fraudes y distrsiones. Lo que se propone es abrir una tercera vía consistente en una cuenta de ahorro individual para salud, d modo que la persona ahoore cuando esté sano y tenga esa plata disponible cuando esté viejo y enfermizo. Hoy con las “cotizaciones” el que no se enferma pierde lo que ha cotizado, o sea es un sistema que incentiva enfermarse y ordenar tratamientos innecesarios, mucho más cuerdo parece ahorrar, manteniendo un seguro obligatrio para enfermedades catastróficas.

7. Más sistema de capitalización
Çon los años se han ido introduciendo muchos incentivos perversos tanto al mercado laboral como al previsional, estos deben desaparecer y se debe enfrentar la realidad de vidas más largas así como la necesidad de trabajar durante muchos más años. Urge también trasladar a las FFAA y Carabineros a un sistema de capitalización individual, porque sus jubilaciones cuestan más que mantener al sector activo. El “sistema de reparto” al final siempre colapsa y las caracerísticas especiales de las FFAA deben ser consideradas aparte del sistema de jubilaciones, que debería ser unos solo, con las correspondientes compensaciones.

8. Capitalismo popular en Codelco
Esta idea si que me gustó. Separar en sociedades anónimas las diferentes divisiones y que los chilenos accedan al 51% de la propiedad accionaria. Seguramente ocurrirá igual como con las eléctricas, muchos tontos cambiarán sus acciones por una chuica de vino y los que saben se haran cargo de administrar bien -por fin- la empresa. Además los que no somos brutos y pensamos en el largo plazo tendremos nuestra oportunidad de hacernos millonarios, tal como se hicieron algunos que no vendieron sus acciones de Chilectra en los tiempos aquellos.

9. Arancel cero
Esto es algo más que evidente ¿sabían que la tasa arancelaria promedio del país es inferior al 2%? Pongamos arancel cero de una vez, convertimos a todo Chile en una gran Zona Franca y nos ahorraremos miles de millones en burocracia aduanera. Que la aduana se dedique a controlar el ingreso de droga y punto,

10. Chilecon Valley
No estoy muy convencido de la necesidad de financiar startups y cosas por el estilo en Chile, se han botado millones en eso con cero resultados porque la innovación lo que menos necesita es plata del estado. Pero en lo que si estoy completamente de acuerdo es promocionar y financiar la educación online y su certificación, que puede ser una industria multimillonaria, en cuanto las universidades se aviven y se den cuenta de su potencial. Es un tema fundamental que da para mucho así es que no me extenderé más en esto para no entusiasmarme.

¿Les parece poco? son diez ideas audaces que podrían llevar a Chile a un nuevo salto, igual o mayor al que se produjo en los años ochenta, yo creo que mayor porque esta vez partimos de un piso mucho más alto. Creo que este nuevo ladrillo merece discusión, pensamiento y afinamiento en los detalles. Es el primer plan estratégico para Chile que conozco en más de treinta años y me parece formidable, claro que yo le agregaría. Mi propuesta Nº 11

11. Reingeniería a fondo de la Reforma Procesal Penal
El delito, el miedo, la inseguridad ciudadana son percibidos como el peor problema por muchos de los chilenos  y ninguno de nuestros políticos se ha atrevido a corregir la causa primera del problema, que es la Reforma Procesal Penal de los noventas y sus fallidos resultados. La puerta giratoria ha mostrado hasta el cansancio que no es un mito sino una urgente realidad.

Es un tema delicado porque tiene que ver con la vida, la seguridad de las personas y muchas garantías básicas que hoy están totalmente descubiertas. El Ministerio Público presenta fallas tan graves que por si mismo constituye un peligro equivalente al de la delincuencia. El proceso completo de persecución penal debe ser revisado así como las responsabilidades y atribuciones funcionarias, procesos disciplinarios, etc. Hay enormes desafíos en eso porque los intereses involucrados también son grandes y poderosos, pero la situación es de una crisis similar a la crisis previsional de los setentas. Alguien tiene que aparecer aquí con agallas para ponerle el cascabel al gato, todo Chile lo está pidiendo

/Tomás Bradanovic, Ingeniero electrónico, MBA/gap