Las calles del centro de Santiago. Las mismas mil veces denunciadas por los hoyos en las calles; donde desde hace décadas se han visto micros echando humo por toneladas… Ése es el escenario donde este sábado se dio vida a un sueño de cinco años: una fecha de la Fórmula E.

La serie de autos eléctricos es todo lo contrario a lo que las calles de Santiago han representado por años. Cero emisiones y cero eventos donde romper las suspensiones.

Los autos de la F-E se mueven exclusivamente por electricidad (los híbridos combinan el sistema con un motor de combustión normal) y aunque aún en Chile buena parte de esta energía se produzca no de manera limpia, es la energía del futuro. Al menos, el paso de los autos no contaminará el ambiente aledaño. Tampoco con ruido.

El emparejamiento de las calles también es parte de las mejoras que deja el paso de la categoría por Chile.

La serie vive desde el 1 de diciembre de 2017 la cuarta temporada de vida; es uno de los escasos campeonatos del mundo bajo el alero de la FIA (con todas sus reglas de puntaje y seguridad).

La de Santiago fue la cuarta fecha de 12 que contempla la temporada, mermada por la partida de Montreal y Moscú del calendario.

Por esas calles de Santiago corrieron ayer pilotos de primer nivel internacional, varios de ellos con experiencia incluso en la Fórmula Uno.

Algunos están teniendo una gra temporada, como los pilotos de Mahindra (ver pág. 65); otros sufren. Nada es fácil en la F-E, el propio campeón, el brasileño Lucas di Grassi no ha podido sumar un solo punto esta temporada y en la carrera de hoy perderá 10 ubicaciones en la grilla debido a que su equipo (Audi) decidió cambiar el inverter de su bólido.

Veinte pilotos, 10 equipos, 15 mil espectadores. Los organizadores quieren que los ciudadanos conozcan de manera directa la nueva tecnología de los autos eléctricos, que vean que es posible tener uno y hasta se pueden hacer carreras. “Esto se puede hacer de varias maneras, y una es organizando estas carreras en medio de las ciudades para que la gente tenga una experiencia más cercana del auto eléctrico”, dice Alejandro Agag, director general de la Fórmula E.

El costo de todo esto son los cortes de calles. La Alameda, Providencia, los puentes Purísima y Loreto, no estarán habilitados para transitar, pero sí servirán para que la gente se reuna a mirar el espectáculo. La organización despejó varios lugares con rejas para poder mirar desde ahí.

No es la única forma de participar: el novedoso Fanboost permite a cualquier aficionado votar por el piloto más popular en la página web. ¿Qué gana el conductor? Potencia extra en su auto por algunos metros de la carrera, ayuda que ha sido fundamental para más de una victoria.

Los que llegaron temprano pudieron ver al único chileno con permiso para subirse a uno de los modelos de carrera: Pedro Devaud. El tester local es un acercamiento más de la serie a la comunidad. Eso fue a las 8 de la mañana, misma hora en que se abre el E-Village, la zona con actividades para todos los espectadores

Fuera de ella, a las 13.45 se corrió el e-Race, donde se disputa la misma carrera, pero en simuladores. A las 15.00 fue el Driver Parade, donde los deportistas estaban disponibles para fotos y autógrafos.

A las 16.00 fue la carrera.El francés Jean-Eric Vergne (foto), del equipo Techeetah, fue quien se adjudicó la cuarta etapa de la temporada 2017-2018 de la Fórmula E, que se disputó este sábado en las calles de Santiago,. Vergne, ganador de la pole position, mantuvo el liderato durante toda la prueba.

El Antofagasta Minerals e-Prix de Santiago está asegurado sólo por este año. Si se velve a correr en las próximas temporadas se verá más adelante. Por hoy, la consigna es disfrutar un evento limpio y silencioso.

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