No es ningún secreto que la educación sexual es muy deficiente en nuestro país. Muchos de los problemas de pareja derivan de esta falta de conocimiento en un aspecto tan importante de la vida y las relaciones.

Ante la ausencia de referentes válidos (no, la pornografía en red no lo es), de unos años a esta parte están surgiendo terapeutas y escuelas que abogan porque se trate la sexualidad con naturalidad, derribando muchos tabúes y contribuyendo a la normalización de esta

Sex Academy es una de estas escuelas. Fundada en 2012, es la primera escuela de sexualidad en España. Hemos hablado con Laila Pilgren, fundadora y directora de Sex Academy.

¿Qué es Sex Academy?

Sex Academy se fundó en Barcelona en el año 2012 y es la primera academia de sexualidad de España. En el año 2016, una vez la marca estaba afianzada, nos lanzamos a abrir una segunda sucursal en Madrid, y en el 2017 una tercera en Valencia. Es una academia de sexualidad que cuenta con los mejores psicólogos-sexólogos y que ven en la marca una manera de llegar a un público más amplio y además poder participar en otras actividades que organizamos desde Sex Academy, como programas de radio, colaboraciones en revistas, o incluso el EroStreet festival.

Cuando pensamos en terapia sexual (habitualmente relacionada con problemas dentro de la pareja), nos imaginamos a un psicólogo especializado en el tema, con el que hablamos de nuestras dificultades, pero todo es teoría y diálogo. ¿Cuándo surge la idea de crear una escuela donde se impartieran talleres sobre sexualidad que incluyeran una parte práctica?

La idea surge al ver que hay una deficiente educación sexual, no sólo para los jóvenes, sino también para los adultos. Es decir, no había en el año 2012 una academia que enseñara a los adultos cómo mantener relaciones sexo-afectivas sanas, o, al menos una fuente fiable que mostrara todas las variantes que hay en el “menú sexual”. En Sex Academy nos gusta transmitir la idea de que la sexualidad puede ser divertida y debe dejar de ser un tabú en nuestra sociedad.

La educación sexual brilla por su ausencia en la formación de las escuelas, y apenas se dan algunas charlas sobre ETS en los institutos. Los niños y adolescentes actuales basan una buena parte de su educación sexual en la pornografía que ven en la red. ¿Habéis observado que esta sobreexposición a contenidos de sexualidad distorsionada esté afectando ya a la vida sexual de las personas que acuden a vuestras terapias?

Por desgracia es cierto que la educación sexual se basa en los miedos a las ETS y los embarazos no deseados. Muchos padres no quieren hablar sobre sexualidad con sus hijos porque temen que eso les incitará a practicarlo o ser demasiado precoces. Si los padres no hablamos de sexualidad con nuestros hijos, buscarán la información de fuentes menos fiables. Los niños de hoy en día son expuestos a imágenes pornográficas, de forma voluntaria o involuntaria, a una edad muy temprana. Y, el problema en sí, es que toman como referentes estas imágenes como si fueran realidad, ¡cuando todos sabemos que son ficción!. El porno tiene de realidad lo que Bruce Willis saltando de un edificio. Este referente ficticio que es el porno, hace que los jóvenes intenten imitar los roles, las posturas e incluso las frases de los actores, muchas veces hasta la edad adulta. Es cuando sienten que no están conectados con su sexualidad, empiezan a investigar si hay algo más y nuestros talleres pretenden darles la información que necesitan para poder descubrir un mundo sexual tan amplio como la imaginación de cada persona.

Para revertir un poco esta situación (la falta de educación sexual, sobre todo en los chavales), existen proyectos como Pornoeducativo, portal didáctico y muy explícito, supongo que lo conocéis ¿qué opináis de esta idea?

Siempre que se hable de educación sexual, estamos completamente de acuerdo. De hecho, hemos creado un proyecto para acercarnos al mundo educativo, que hemos denominado La Otra Educación. De esta manera queremos incidir tanto en la educación sexual en los institutos de educación secundaria, como en las universidades, los centros de formación de ocio, y no nos olvidamos del colectivo de personas con diversidad funcional. La educación sexo-afectiva debería estar integrada entre las demás materias, junto a las matemáticas o al leer y escribir. Si enseñamos a nuestros hijos a ser respetuosos con los demás, por qué no les enseñamos a ser respetuosos con ellos mismos; a amar a los demás, y a ellos mismos; a pedir consenso y a exigirlo. Claramente esto repercutiría en una sociedad más igualitaria en la que cada cual entendería sus propios deseos y los límites de los demás.

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