Universidad de Chile no tuvo un buen comienzo en el Torneo Nacional. Los azules fueron superados futbolísticamente por Unión Española y cayeron por 2-1 en el Estadio Nacional. El equipo se vio plano y sin reacción para volcar el trámite del partido. Como si todo fuera una extensión del bajo desenlace en el anterior Transición.

Los hispanos desarrollaron un juego consistente, con amplia seguridad defensiva y ataques esporádicos y de gran peligro. La U se vio superada por la propuesta rival, sobre todo en el primer tiempo, y dejó cinco evidentes dudas de corte futbolístico.

Defensa abierta

Ratificando lo que había intentado antes, el cuadro universitario apostó por la posesión del balón para lograr ataques permanentes. En este contexto, la última línea debe desplegarse a todo lo ancho de la cancha para garantizar la circulación. Si en este propósito se pierde la pelota (como pasó varias veces ante Unión), la defensa queda complemente abierta y vulnerable frente a los avances rivales. Entonces, resulta clave la seguridad en el manejo del balón (tarea que no es propia de la última línea), cosa que no sucedió ante los hispanos.

Mediocampo improductivo

Ángel Guillermo Hoyos apostó por un mediocampo generador de juego con la inclusión de Gustavo Lorenzetti y David Pizarro como volantes interiores. En los hechos, esto muy pocas veces aconteció. No hubo conexiones entre ambos, ni tampoco con el sector ofensivo. Quien intentó tomar las riendas en este asunto fue Lorenzo Reyes, pero tal labor no es la dominante en su puesto de mediocampista central e hizo lo que pudo.

Sin extremo derecho

Al igual que en partido amistoso contra el Sporting Cristal en Lima, Ángelo Araoscomenzó jugando como extremo derecho. Sin embargo, a pesar de que en algún instante el nortino lo hizo en Antofagasta, jugar abierto por la orilla no es su mejor función. Araos es un ’10’ moderno (con presencia ofensiva, manejo del balón, movilidad y compromiso defensivo) y se aprecia que no le acomoda la punta derecha.

Por varios pasajes se internó en la cancha para entrar más en juego. Entonces quedó claro ante Unión que lo más apropiado con esa formación era un rombo en el medioterreno. Con él en el vértice superior y Mauricio Pinilla y Yeferson Soteldo en la dupla de ataque.

Soteldo confinado a la izquierda

Al igual que todo el equipo, Soteldo no tuvo una buena actuación en el Nacional.Había expectativas entre los hinchas azules por ver en acción al venezolano. Tendrán que seguir esperando. Intervino en el juego, pero se le vio muy alejado del resto, confinado a la punta como extremo izquierdo.

Se echaron de menos los momentos de internación en la cancha para generar juego y picar el espacio, lo que desconcertaba a las defensas rivales, cuando actuó en Huachipato.

Sistema inadecuado

Hoyos ha insistido en actuar con el sistema de juego 1-4-1-2-3. Por momentos, impuso el esquema por sobre los jugadores y esto ahora no le ha dado resultados en el funcionamiento colectivo. La percepción contra Unión fue que que el plantel otorga opciones para intentarlo con otra organización posicional.

Por ejemplo, no resulta necesario actuar con tres hombres en ataque para darle cabida a Soteldo. En su paso por Huachipato, el venezolano se desempeñó junto a otro acompañante, situado él del centro hacia la izquierda, por lo que no sería una mala posibilidad. En el mediocampo pasa lo mismo: Rafael Caroca y Rodrigo Echeverría perfectamente podrían jugar como volantes mixtos, con Reyes de ‘6’, y Lorenzetti o Araos como ’10’, en una línea de cuatro volantes en rombo.