Fue el jueves pasado cuando el ministro del Interior, Mario Fernández, extendió una invitación a todos los presidentes de los partidos de la Nueva Mayoría para participar de la primera reunión entre el Gobierno y el bloque oficialista tras el periodo de vacaciones.

La cita, que se desarrollará este martes a partir de las 09:00 horas en el Palacio de La Moneda, se dará a un solo día del reinicio de las actividades del Congreso, por lo que la necesidad de definir la hoja de ruta definitiva del último año de la administración de la Presidenta Michelle Bachelet ya tomó el carácter de obligatorio para el oficialismo.

Y es que han pasado cuatro meses desde que las propias colectividades le exigieron al Ejecutivo que elaborara una lista de 50 proyectos prioritarios para los últimos meses de la jefa de Estado en el poder, luego del fracaso electoral en la elección municipal.

Sin embargo, hasta ahora, la lista que partió con 154 iniciativas aún no se cierra. Las dificultades que ha tenido el Gobierno para cerrar la nómina se deben a su decisión de aplazar medidas que han sido solicitadas por los partidos, como la creación de una AFP estatal o generar una modernización del sistema de Isapres.

Asimismo, la contingencia obligó a sumar otras, como la modernización de la Onemi y Conaf. No obstante, ya hay consenso en algunas áreas, como seguir impulsando las leyes pendientes de la reforma educacional y la agenda de descentralización, el cual “es un tema importante y un eje dentro del programa de gobierno de la Presidenta Bachelet, que tiene una altísima prioridad”, según comentó ayer la vocera Paula Narváez.

Otros ejes fijados por el Gobierno son la preocupación por el crecimiento económico y la protección del empleo, seguridad ciudadana y salud. Mientras, existen dudas sobre el impulso que se le dará a la nueva ley de migraciones y el recorrido del acuerdo nacional para mejorar el sistema de pensiones.

Nueva crisis entre la DC y el PC

Tal como en los días en que se generó la idea de priorizar la agenda, cuando la DC acusó al PC de “darse un gustito” al rechazar el reajuste del sector público de La Moneda, las dos colectividades nuevamente están enfrentadas, esta vez por un tema que siempre ha sacado chispas: la condena a las violaciones a los DD.HH. en Cuba.

La decisión del régimen cubano de no permitir el ingreso de la ex ministra demócrata cristiana, Mariana Aylwin, para asistir a un homenaje a su padre organizado por la disidencia local abrió nuevamente las heridas, justo cuando las voces al interior de la falange para salir de la Nueva Mayoría cobran mayor fuerza.

El hecho causó división en el oficialismo, por lo que el tema estará sin duda presente entre los asistentes a la reunión de esta mañana. Sobre todo luego de que el PC dijera anoche que no dará “explicaciones de ningún tipo” por la prohibición de entrar a Cuba decretada para Aylwin, hecho que fue condenado con fuerza desde la DC.

Asimismo, el presidente de los comunistas, Guillermo Teillier subrayó que su partido no tuvo “ninguna injerencia ni responsabilidad” en la situación vivida por la ex secretaria de Estado y agregó que el gobierno hizo uso de una “prerrogativa legítima” que usan todas las naciones, frase que seguro sacará ronchas durante esta jornada.

Pese a ello, cabe destacar que el líder del PC matizó que las diferencias con la DC en este tema no han “impedido el actuar de conjunto en la Nueva Mayoría, en el Gobierno y en el cumplimiento del programa que pensamos es lo que debe seguir caracterizando nuestras relaciones”.

En medio de toda la polémica, el Gobierno ha realizado varios llamados a la unidad, abogando por la resolución interna de las diferencias entre los partidos y pidiéndoles que pongan “en el centro lo que nos une” y la realización del programa, como dijo ayer Narváez. Habrá que ver si esos intentos logran terminar con el conflicto.

Fuente: Emol.com – /gap