“Estamos preparando una gran agenda para acompañar las audiencias en La Haya. El 14 de febrero la lanzaremos para acompañar a nuestros juristas nacionales e internacionales. Preparemos nuestras banderas de reivindicación marítima para que, en unidad, hagamos la bandera más larga”, escribió en su cuenta de Twitter el Presidente de Bolivia, Evo Morales, ayer al mediodía.

Pocos minutos antes, en conferencia de prensa, explicó que la agenda se hará pública el 14 de este mes porque se conmemora la ocupación chilena de Antofagasta durante la Guerra del Pacífico, en 1879.

Ahí el Mandatario dijo que se está trabajando en la construcción de una bandera gigante para acompañar los alegatos, lo que se logrará uniendo banderas más pequeñas que se crearán durante estos días. “Hay una expectativa, que un día antes de que empiecen las audiencias orales, coser juntos nuestras banderas. Ojalá sea la más grande de Sudamérica o del mundo, es el deseo que tenemos”, dijo.

Pero sólo un día antes que Morales entrara en “modo Haya”, el canciller del país altiplánico, Fernando Huanacuni, había confirmado la visita del Presidente boliviano a Valparaíso el próximo 11 de marzo para el cambio de mando. El anuncio no dejó a nadie indiferente, ya que si bien Morales participó en 2014 y 2010 de la ceremonia, esta vez su presencia se efectuará a sólo ocho días que se inicien los alegatos en la Corte Internacional de Justicia.

La primera pregunta -y polémica- que surgió entonces, fue quién lo invitó. El ministro vocero (s), Omar Jara, dijo que el gobierno de Sebastián Piñera fue quien tomó la decisión. Sin embargo, desde la Cancillería tuvieron que salir a aclarar que las invitaciones las cursa la Presidenta Michelle Bachelet y que se invitó a todos los Jefes de Estado y de gobierno de la región.

Y es que el riesgo de dejar afuera de la lista de invitados a Evo Morales podría haber sido mayor. Así lo plantea el diputado Jorge Tarud, quien sostiene que “ahí habría sido un pretexto más para decir que Chile lo discrimina, que no lo invita porque queremos conflicto y quizás cuántas cosas más habría inventado”.

Los riesgos

En el mundo diplomático y en el gobierno entrante se prendieron las alarmas. Según quienes conocieron las reacciones, la preocupación se basa en el mensaje que se envía al mundo entero y a los mismos jueces de la Corte Internacional de La Haya, ya que las “agresiones” hacia Chile por parte de Morales son un continuo permanente y su visita a Chile sólo da una señal de “buenas relaciones que no existen”.

Sobre todo si se considera que lo que está pidiendo Bolivia a la máxima instancia es que se obligue a Chile a negociar una salida al mar. “Esto podría ser entendido por los jueces como que ambos países tienen buenas relaciones y que negociar no sería un problema, pero ciertamente sí lo es”, asegura un diplomático.

Además, en el último tiempo -algunos dicen que desde que el Papa visitó Bolivia-, el Presidente boliviano cambió su discurso confrontacional a uno que llama permanentemente al diálogo, pero que además pone énfasis en el encuentro, en la importancia de los pueblos ancestrales y de los valores ambientales. Pese a que con Chile ha sido duro, algunos piensan que su propuesta comunicacional sí podría ser efectiva para los jueces.

De hecho, así lo sostuvo Joaquín García-Huidobro este fin de semana en El Mercurio, donde plantea que Chile “no se agota en la incapacidad de entender al adversario” ya que no comprende “el juego en el que está participando, ni sus reglas” y advierte que “nos sentimos tan orgullosos de nuestros juristas, que pensamos que la Corte de La Haya quedará extasiada ante los tratados y demás armas legales que exhibiremos. Por desgracia, hace tiempo que las cosas son muy distintas. Nos guste o no, actualmente los tribunales internacionales son proclives a la justicia poética y nuestro legalismo del siglo XIX no les hace mella”.

Entonces, el hecho que venga a Chile a entregar su discurso ocho días antes de los alegatos, algunos lo han entendido como un “gol” de Evo, dado que cierra en territorio chileno toda su agenda comunicacional previo a viajar a La Haya.

“Yo espero que él se comporte como un invitado. Es decir, que no venga a repetir lo que ya nos ha dicho en el pasado, que somos saqueadores, ladrones de agua, y últimamente que vivimos del contrabando. Si él va a venir acá a utilizar ese tipo de lenguaje agresivo, ciertamente que va a crear un incidente que puede llegar a ser de proporciones”, dice Tarud.

En esa misma línea está el ex Canciller, José Miguel Insulza, quien dijo que “uno quiere que se porte bien, porque si vamos a tener problemas y discusiones en el cambio de mando, sería lamentable (…). Hay temas de costumbre y cortesía internacional que no dicen relación con que a uno le caiga bien o le caiga mal” y advirtió que la demanda marítima “desde el punto de vista jurídico, es autónomo de lo que pasa en todas partes, pero el tribunal no es un planeta lejano que no está al tanto de lo que pasa (…) Siempre tenemos que estar respondiendo a cosas que hace el presidente de Bolivia que no son correctas”.

Por Carmen Novoa V. para ellibero.cl

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