Tras participar al mediodía de una misa en la capilla de Bahía Coique -a metros del condominio donde está ubicada su casa de veraneo-, el presidente electo, Sebastián Piñera, abordó ayer nuevamente la polémica desatada entre Carabineros y el Ministerio Público a raíz de la denominada Operación Huracán, causa que fue sobreseída esta semana luego de que la justicia determinara que no había pruebas contra los ocho imputados.

“La confrontación que hemos observado entre la fiscalía y Carabineros de Chile es una situación extremadamente grave. Estas dos instituciones, que son fundamentales para la lucha contra la delincuencia y el terrorismo y para proteger la seguridad de los ciudadanos, se han acusado mutuamente de cometer graves delitos e irregularidades. Sin duda, esto debilita la capacidad del Estado y de la sociedad de combatir la delincuencia, el narcotráfico, el crimen organizado y el terrorismo”, dijo Piñera.

El futuro Mandatario aprovechó de anunciar que durante su gobierno va a “tomar medidas muy profundas” tanto para mejorar la “coordinación entre policías, fiscales y jueces” como para “generar una profunda modernización administrativa y operativa de Carabineros y de la Policía de Investigaciones”.

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