Cuando Sebastián Piñera llamó a Alejandra Pérez Lecaros (55 años) el 20 de enero para invitarla a ser ministra de Cultura en su segundo gobierno, la propuesta la tomó totalmente por sorpresa. En ese momento, iba llegando de visitar a su padre, quién sufre de alzheimer, y hacía 10 días la habían operado de una lesión en el pie izquierdo que se fue provocando tras varios años de practicar ballet. De hecho, en la ceremonia del 23 de enero, cuando fue presentada como próxima ministra en la sede del ex Congreso, se le vio cojeando al subir al escenario. Y es que la noche anterior se había sacado los más de 20 puntos que tenía.

Pérez, quien hasta hace poco era la directora ejecutiva de Canal 13, estudió en el colegio Villa María, periodismo en la Universidad Católica y luego hizo un diplomado en comunicaciones en la Universidad de Navarra, en España. Está separada hace cinco años y tiene cuatro hijos: Rodrigo, Alejandra, Ignacio y Matías.

Es la hermana del medio de una familia conservadora y estricta. Su padre, Alfredo Pérez Sánchez, es médico ginecólogo, y su madre, María de Los Ángeles Lecaros -que falleció hace cuatro años-, fue una gran pianista que acercó a su familia al mundo de la cultura. Ahí Alejandra aprendió a apreciar la ópera, el piano y el ballet, artes que desde el 11 de marzo estarán obligatoriamente dentro su agenda de ministra. En su casa no se podía ver televisión y era obligación que ella y sus cinco hermanos leyeran los diarios. Así fue surgiendo su gusto por el periodismo y su visión amplia del mundo y de las cosas.

“Ella es un muy buen ejemplo de cómo es nuestra familia respecto a apertura, a lo que son las amistades y la gente que conocemos. Siempre ha sido bastante liberal para sus cosas. Tengo la imagen de ella como una persona de amplio criterio, muy libre, una persona con la que te puedes sentar a conversar y hablar de cualquier tema. No te va a juzgar”, asegura uno de sus hermanos.

La mujer transversal y el humor

Aunque asumirá como ministra en el gabinete de Sebastián Piñera y proviene de una familia tradicional, “la Candy”-como le dicen en su núcleo más íntimo- no es militante de ningún partido político y tiene un perfil más bien transversal. Entre sus amigos figuran personas de distintas edades, posiciones sociales, culturales y políticas. De hecho, trabajó por varios años asesorando a distintos ministros en los gobiernos de la Concertación. Si bien su nombramiento no sorprendió tanto como el de Jaime Ravinet en 2010, que tuvo que renunciar a una larga militancia en la Democracia Cristiana para incorporarse al gabinete de Piñera, hoy el nombre de Pérez es visto por muchos como un símbolo, una suerte de puente de unión entre un mundo ligado a la centro derecha y un mundo cercano a las ideas de la DC y la social democracia.

Por ejemplo, entre sus mejores amigas está Mariana Aylwin, con quien trabajó como encargada de comunicaciones en el Ministerio de Educación del ex Presidente Ricardo Lagos. “Cuando trabajó conmigo se convirtió en una persona muy importante y necesaria para mí, porque resolvía muy bien los problemas”, recuerda la ex ministra que hace pocas semanas renunció a la DC. “Fundamentalmente es una persona abierta de mente, de mucha inteligencia, desprejuiciada, con una enorme capacidad de entender distintos mundos y también de ser innovadora. Es una persona que tiene una veta bohemia, pero también una veta muy racional. Combina esas dos cosas con mucha facilidad. Tiene, en ese sentido, un talento muy especial, es poco corriente ver personas tan capaces de integrar mundos distintos”, agrega a “El Líbero“.

Otro episodio que refleja esta característica fue cuando le tocó crear la revista “Fibra“, de Telefónica, proyecto periodístico que vio la luz entre 2001 y 2005 y que hasta el día de hoy tiene a varios lectores viudos. En ese entonces, la próxima ministra de Cultura ejercía como gerenta de asuntos públicos de la empresa de telecomunicaciones y fue la encargada de armar el equipo de la revista, reclutando a miembros de “The Clinic” como Patricio Fernández, Guillermo Hidalgo, Rafael Gumucio, Andrea Palet y Piedad Rivadeneira, quienes pronto se transformarían en sus amigos.

“La revista era una apuesta bien arriesgada y complicada, pero que reunió a un equipo bastante espectacular (…). Alejandra tiene una visión bastante sui géneris, propia de las cosas, y puede parecer una persona muy convencional, pero no lo es. Tiene una cabeza con ideas propias bastante rompedoras. Por ejemplo, el pedir a este equipo de gente para la Telefónica, siendo que no éramos los más convencionales ni conservadores del mundo para que nos dedicáramos a hacer esa revista”, dice Rafael Gumucio a “El Líbero“.

El humor ha sido otro aspecto central en la vida de Alejandra Pérez. Su padre era amigo del destacado actor y comediante Andrés Rillón, quien solía almorzar en la casa familiar de los Pérez Lecaros. “Rillón y mi papá tenían esa cosa de humor, y la Alejandra observó mucho eso. Él pasaba todos los domingos y almorzaba en mi casa, y después con el tiempo iba a la casa de la Alejandra. Ellos fueron bien amigos, probablemente los más cercanos después de mi papá, y ese es un elemento súper gravitante en la apertura de mente de Alejandra”, explica uno de sus hermanos.

Dentro de sus amistades, también hay mucha gente ligada al mundo de la cultura: escritores, productores, creativos y artistas del área audiovisual. Uno de sus grupos, con el que se junta con frecuencia y ha hecho varios viajes, lo componen Mariana Aylwin, Lucía Santa Cruz, Mercedes Ducci, María Elena Wood y las hermanas Serrano-Pérez, que también son sus parientes: Elena, Paula, Marcela, Sol y Margarita, que falleció en noviembre pasado.

Esta última, que tuvo una dilatada carrera periodística, fue la primera de las hermanas Serrano que trabajó con Alejandra Pérez. En la década de los 90 coincidieron en la revista “Mundo Diners”, que pertenecía al grupo Bancard, cuyo dueño era  Sebastián Piñera. Luego, durante el gobierno de Ricardo Lagos, la próxima secretaria de Estado se desempeñó como asesora comunicacional del entonces ministro de Educación, José Pablo Arellano, junto a la historiadora Sol Serrano. “El grupo es lo más variopinto que hay, pero eso nunca ha sido un objeto de conflicto. Es un grupo con un tremendo humor y la Alejandra aporta mucho a eso. Es de una originalidad de perspectiva realmente asombrosa”, reconoce la historiadora.

Pérez también asesoró a Andrés Concha y a Bruno Philippi en la Sofofa, con quienes estableció una relación de amistad, y volvió a trabajar con José Pablo Arellano, entre 2006 y 2007, cuando éste era presidente de Codelco. Además, es muy cercana a René Cortázar, a quien asesoró en el Ministerio de Transporte durante el primer gobierno de Michelle Bachelet, y trabajó con Magdalena Matte en el de Vivienda, en la primera administración de Piñera.

Canal 13 y las puertas abiertas

Su último lugar de trabajo fue Canal 13, donde llegó en 2010 de la mano de René Cortázar como gerenta de comunicaciones cuando la Universidad Católica le vendió el 67% a Andrónico Luksic. Luego se desempeñó como subdirectora y finalmente como directora ejecutiva, cargo que ejerció hasta noviembre del año pasado.

La futura ministra rápidamente se relacionó y se afiató con el equipo, según cuentan en la estación. Una de las primeras crisis comunicacionales que tuvo que abordar fue una polémica que se dio en una de las pruebas de supervivencia del reality show “Año Cero”, en donde los participantes tuvieron que beber su propia orina. “A partir de ese frente nos empezamos a vincular y ahí nació una relación no solo conmigo, sino que Alejandra básicamente en todos estos años que estuvo en el 13 fue el vínculo con lo que nosotros llamamos ‘cuarto piso’, con las producción ejecutiva. Para nosotros ella era el puente que teníamos para llegar a manifestarnos”, recuerda Sergio Nakasone, productor ejecutivo y director de televisión argentino conocido por ser el Rey Midas de los realities.

“Ella fue en todo este tiempo la que articulaba lo humano dentro del canal, la que hacía que estuviéramos contentos, la que se preocupaba por nosotros, la que cuando te iba bien te mandaba una caja de bombones felicitándote, o una torta, la que se acordaba de tu cumpleaños y la que, por otro lado, cuando te iba mal, era la que iba a tu oficina a apoyarte. Es una persona que tiene muy claro cómo resaltar y engrandecerte cuando te va bien y cómo apoyarte cuando te va mal, algo sumamente relevante en esta industria”, agrega.

En Canal 13 aún recuerdan que incluso cuando fue directora ejecutiva, siempre fue una persona de dejar “las puertas abiertas” de su oficina para recibir gente. “Escuchaba a todas las personas y en su oficina siempre había alguien. Era agradable ir a plantearle un problema, porque sabías que avanzabas y te ayudaba a solucionarlo. Por eso la gente la buscaba y fue subiendo muy rápido de cargo en el canal”, explica Carmen Gloria Roberts, analista de contenidos de Canal 13.

/Reportaje de Magdalena Ojeda para El Líbero

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