Cuando el drone toma vuelo y enfoca a la Gala desde las alturas, la toma que resulta por TV es majestuosa: 150 metros de alfombra roja -las máximas dimensiones desplegadas en el evento- que adquieren un aspecto kilométrico, casi interminable, cumpliendo el afán de sus organizadores por alcanzar el máximo techo de estelaridad en la historia del evento.

Pero en un principio no sólo la alfombra roja concentró las miradas. Sobre el frontis del casino, donde se realiza la cita, la técnica mapping permitió una serie de proyecciones que remitían a los hitos más memorables del Festival, aunque el minuto de emoción estuvo con el tributo a los que ya no están y que pasaron alguna vez por la Quinta, como Juan Gabriel, Gustavo Cerati, “Gato” Alquinta y Felipe Camiroaga.

La primera en asomar por el lugar fue la periodista Javiera Suárez, diagnosticada de cáncer en 2016. Luego fue el turno de algunos habitantes frecuentes del lugar, como Mary Rose McGill, Martín Cárcamo, Raquel Calderón, Di Mondo, Tonka Tomicic, y Diana Bolocco y Cristián Sánchez. También hubo debutantes -Julián Elfenbein, Cristián Campos y María Jose Prieto-; algunos comentados cambios de look -Daniela Aránguiz con “un pelo color chocolate”, como ella definió-; otros demasiado llamativos -la socialité Vesta Lugg y un comentado vestido amarillo-; y algunos que detonaron el griterío, como Augusto Schuster.

Pero es probable que ningún invitado esté atravesando un trance tan fantástico como la actriz Daniela Vega, quien se hizo esperar y caminó con la cantante Nomi Ruiz -ex integrante de Hercules and Love Affair-, justo un par de horas después de ser anunciada como presentadora de los Oscar. La mujer detrás de sus vestidos fue Camila Pontikas, joven diseñadora que confeccionó para Vega una pieza inspirada en los años dorados de Hollywood. En el interior del recinto, Vega estaba en la misma mesa que Tonka Tomicic, Martín Cárcamo, Diana Bolocco, Cristián Sánchez y Di Mondo. La actriz llamó a la diversidad en la alfombra roja: “Lo importante es abrir las puertas, no cerrarlas”.

En la previa varias figuras hicieron un llamado para portar una rosa blanca contra los abusos, tal como sucedió en algunas premiaciones de EE.UU., lo que fue recogido por algunos (Pablo Macaya, Antonella Ríos, Lucía López). Sobre el final, Rafael Araneda y Carolina de Moras bajaron el telón de otra noche dorada para la TV. Entre las 21.59 y las 01.18 horas, la Gala promedió 27.1 puntos de rating.

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