Una app ya permite verificar que una relación sexual tiene el consentimiento de ambas personas. Se trata de la startup neerlandesa LegalFling, cuyo objetivo es el de establecer contratos para el consentimiento sexual. Y su funcionamiento es parecido al de Tinder.

La aplicación se basa en la tecnología ‘blockchain’ para verificar los contratos y transformarlos en un “acuerdo legalmente vinculante”.

Pero, ¿qué es exactamente la tecnología bockchain? Se utiliza especialmente desde que surgió el bitcoin, la criptomoneda, en 2009, y es una especie de sistema de grabación para seguir las transacciones. Como peculiaridad, es una tecnología difícil de hackear.

Tras el movimiento #MeToo

En este sentido, el blockchain se usará para descentralizar los registros legales del consentimiento de las parejas, almacenándolo en múltiples lugares para garantizar que lo acordado ya no se pueda modificar. El impulsor, Arnold Daniels, cree que la app puede ser una solución “divertida” para los impactos negativos de las aventuras sexuales que se puedan tener en la vida.

Según el equipo de LegalFling, la idea surge a partir del movimiento #MeToo y también para ayudar en la lucha contra la violencia de género, así como para combatir el abuso sexual.

Esperando la respuesta a la propuesta de contrato

Esperando la respuesta a la propuesta de contrato (Captura de pantalla)

Hacer firmar un consentimiento antes de tener un encuentro sexual puede resultar un tanto incómodo, y los creadores de la app lo saben, pero resaltan la facilidad con la que se puede acordar. “Pedirle a alguien que firme un contrato antes de que empiece la diversión es un poco incómodo. Un simple deslizamiento es fácil como 1,2,3”, explican desde LegalFling explican en su web.

Aun así, ya han recibido muchas críticas. Algunas personas han manifestado que pueden cambiar de opinión durante el encuentro y después. Ahora bien, desde la compañía han querido matizar que un “no” significa “no en cualquier momento”. “Nuestra voluntad es demostrar que un acuerdo no tiene por qué ser un documento legal de diez folios”, explicaban en el digital británico Indy.

Su funcionamiento es fácil. Sólo es necesario abrir la app y buscar entre los contactos el teléfono de la otra persona para mandarle una solicitud. En ella, se incluyen las preferencias sexuales y qué está consentido y qué no durante el encuentro. Cuando la persona reciba el acuerdo, si acepta las condiciones, queda firmado con pulsar un botón. Contrato legal creado.

Cuando se manda una solicitud hay que incluir las preferencias sexuales y lo que está consentido durante el encuentro

Y en LegalFling también existen matices. Los usuarios que lo deseen tendrán acceso a características adicionales en las que los socios pueden ponerse de acuerdo en puntos concretos. Tan fácil como añadir un anexo al contrato.

Así, los usuarios pueden incluir también un acuerdo de BDSM –Bondage y Disciplina; Dominación y Sumisión; Sadismo y Masoquismo– detallan. El diseñador de la app, Rick Schmitz, comentaba en el digital News de Australia :“hoy en día pueden salir mal muchas cosas. Si estás protegido por la ley, se puede litigar cualquier ofensa”.

Hay que ir con cuidado. LegalFling crea un acuerdo legalmente vinculante. Eso significa que cualquier ofensa es un incumplimiento de contrato.