Revisar las noticias a mediados de febrero sorprende de mala manera. El des-gobierno es para llorar. Son tres los temas críticos que se toman la agenda actual. Por un lado está la crisis, a estas alturas completamente inentendible de Carabineros-PDI-Fiscalía. Ya simplemente no se entiende mucho quién hizo qué, cómo, quién es responsable, quién se equivocó, ni qué pasará. La total incompetencia del gobierno es simplemente impresionante, quizás inédita.

Lo objetivo es que hubo delitos concretos, hubo daños concretos, y no solo no hay responsable alguno, sino tampoco lo habrá nunca porque se cerró la investigación. El único y principal sospechoso ha quedado absuelto para siempre y no hay plan B. La impunidad de quienes hayan sido los responsables de estos delitos es completa. Lo concreto es que las instituciones que según Lagos funcionaban en su época, ahora ya no funcionan. El daño institucional es inconmensurable. La razón es simple pero no trivial, y doble: primero, la ideología del gobierno le impide mirar la realidad como es, y segundo, las instituciones son subyugadas a intereses políticos del gobierno, no del país. La pauta clara se dio muy al principio del gobierno con el uso del SII para perseguir adversarios políticos, manejado ello directamente por Peñailillo de manera yo diría amateur y sin ética pública alguna. Bachelet lo defendió más allá de lo razonable, lo que indica su total participación en el tema.

Ya no hay explicación posible para la situación de Villalobos; los rumores son de telenovela caribeña y como no hay explicaciones públicas, éstos pasan a ser la única “verdad” disponible. La crisis de la Fiscalía tampoco se entiende y desde luego parte por la designación de un fiscal que no es independiente como debiera serlo. Una sociedad que ya no confía en su justicia más tarde o más temprano perderá su democracia. Cuando los temas son políticos, la justicia simplemente no existe, se acomoda. Al final, el problema de La Araucanía va de mal en peor.

/escrito por Sergio Melnick para La Tercera

/gap