El Perú no solo lidera los ránkings de corrupción, baja comprensión lectora y tuberculosis en el mundo, también es el segundo país con mayor violencia sexual en Sudamérica según la OEA. Y uno de estos casos le valió al país una mención en los anales de la medicina: la maternidad precoz de Lina Medina, una niña de 5 años que dio a luz en 1939. Su caso no se ha repetido en la historia de la humanidad, pero las violaciones a niñas y adolescentes sí continúan sistemáticamente.

— ¿Cómo reconstruyó la historia de Lina Medina?
Le pregunté a mi papá, testigo de la época, y me di cuenta de que había información contradictoria. Fui a averiguar a la Biblioteca Nacional, leí periódicos de la época y luego crucé información. Viajé tres veces al lugar de los hechos, en Ticrapo, distrito de Castrovirreyna, en Huancavelica, y encontré testigos presenciales. Además, dos hermanas de Lina me dieron información valiosísima.

— ¿Habló con Lina?
La ubiqué en Lima y me dijo que si quería investigar, que lo hiciera, pero que ella no me iba a dar ninguna información y que no quería saber nada del tema.

— ¿Y qué pasó con su hijo?
Logré encontrar la historia clínica de Gerardito en el hospital Almenara, estaba en un microfilme, eran 51 hojas. Murió de mielofibrosis, una especie de cáncer a la médula ósea, en 1979, a la edad de 40 años.

— ¿Se ha dado algún caso similar en el mundo?
No, este es el único caso en la historia de la humanidad en la que hay una maternidad tan precoz. Hay dos casos de niñas de 6 años, una ucraniana y otra hindú, pero no existen reportes detallados al respecto, como sí sucede con el caso de Lina.

— ¿Qué fue lo que más le impactó en la historia?
La indiferencia del Estado para con los peruanos. No calculan el daño que pueden hacer. Con Lina se cometió una injusticia increíble. Cuando Lina dio a luz vino una empresa norteamericana que ya tenía la experiencia con unas quintillizas que nacieron en 1934, a quienes les daban una mensualidad y ellas desfilaban con sus productos de bebe. La compañía conversó con el papá de Lina y firmaron un contrato en el que le aseguraban el futuro a Lina y a su hijo. Pero las autoridades se enteraron y sacaron una resolución suprema en la que el Estado tomaba la tutela de los niños. Con eso, desconocieron el contrato y aseguraron que ellos eran los que se iban a encargar de cuidarlos. Tiempo después, el padre de Lina pidió la tutela y se la dieron, y los tres regresaron a vivir a su tierra en la más absoluta miseria. El Estado les quitó la posibilidad a esos niños de tener un futuro mejor.

— Una de las controversias que generó su libro es que se le llame milagro al resultado de una violación.
Es que se trata de un caso único que no se había dado en la historia y no se ha repetido en los casi 80 años que ya pasaron. Se produjo una pubertad precoz, en la que una niña de 2 años empieza a tener características sexuales de una mujer adulta, esto coincide con la violación y los momentos en que ha estado ovulando. El abuso sexual se investigó inicialmente, pero nada se llegó a comprobar, más interés se le dio al aspecto de maternidad. El Poder Judicial hizo su trabajo hasta cierto punto, pero por falta de recursos para viajar a una zona tan lejana se olvidó del tema.

— ¿Nadie le preguntó a Lina quién fue su abusador?
Nunca. Todos la cuidaban como un tesoro, pues temían que se enfermara por efectos de su embarazo precoz. El doctor Lozada, que fue quien la atendió, jamás le preguntó y menos permitió que la policía la interrogara.

— ¿Qué decían los pobladores de Ticrapo? 
Hasta ahora siguen pensando que ha ocurrido un caso excepcional que no ha tenido que ver con una violación, sino con los dioses. Por eso a Gerardito le decían “el hijo del Sol”. Otros consideran que la niña se sentó en la cama donde habían cohabitado sus padres la noche anterior y por eso salió gestando. Pero el doctor Lozada sí determinó que hubo desfloración.

— Las cifras actuales de embarazos por violación en niñas y adolescentes son alarmantes. 
El abuso sexual está muy subregistrado. Sé de un montón de casos y es terrible que recién salgan a la luz cuando la víctima sale embarazada. Allí se conjugan dos hechos: haberse cruzado con estos desquiciados que son normalmente familiares y el otro es un hecho biológico, que haya tenido una pubertad precoz. Si ha dado a luz a los 9 años es porque ha salido gestando a los 8 y ha tenido que tener una primera menstruación a los 7 u 8 años. El 30% de las causas de pubertad precoz se da por factores orgánicos, lo que puede poner en peligro la vida de esas niñas, por eso son casos que deben estudiarse. En el 70% de los casos se desconoce la causa.

— ¿Cuáles son los efectos de un embarazo precoz? 
En esta situación sufren tres generaciones: los padres, a quienes se les cae el mundo al ver que su hija ha salido embarazada. Luego la adolescente, que de pronto tiene que dejar de estudiar. Y la tercera generación que se afecta es el niño, criado por padres sin trabajo estable, con dificultades para alimentarlo y darle una educación adecuada. Además, los hijos de padres precoces tienden a ser padres precoces. En el caso de que sea una niña la embarazada, el problema se multiplica exponencialmente.

— ¿Como ginecólogo cree que en estos casos debe haber aborto?
El aborto terapéutico está contemplado en el Código Penal y dice que se puede terminar con la gestación cuando está en peligro la vida de la madre o cuando está en riesgo su salud. Forzando un poco la figura, en estos casos de violación sí se podría considerar esta opción. La que tiene que solicitarlo es la mamá, pero en el caso de una niña, ¿quiénes lo solicitarían? ¿Los padres? ¿Los médicos? Nadie quiere verse comprometido. Hay un vacío legal allí.

— ¿El aborto pone en riesgo la vida de la mujer?
Antes sí, ahora no. Yo estoy escribiendo un artículo llamado “La historia de la obstetricia antes y después del misoprostol”, porque antes de esta medicina las mujeres se morían al abortar. Los abortadores clandestinos perforaban los úteros. Actualmente no hay riesgo.

/Entrevista de Grace Gálvez para El Comercio

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