Con el paso del tiempo el cuerpo va cambiando y solemos preocuparnos por la panza que crece, los tejidos que se aflojan y las arrugas que afloran. Rápidamente tomamos medidas para detener su envejecimiento y para vernos más saludables.

Sin embargo, en la base interna de ese cuerpo está el esqueleto, la estructura sostén que también se va desgastando, especialmente en la zona de las caderas y la columna vertebral. Según datos científicos, a partir de los 35 años, vamos perdiendo 0,5% de masa ósea por año, proceso que se acelera durante la menopausia femenina y en los hombres alrededor de los 50 años.

Los médicos recetan calcio y vitamina D, dos elementos esenciales para conservar la salud de los huesos, pero existen también ejercicios específicos que pueden ayudar a que ese proceso de envejecimiento se aletargue o se revierta. Se dice que esto podría ocurrir porque cuando nos movemos produciendo un impacto o sacudida, se genera estrés en el sistema óseo, entonces las células reciben la señal de peligro y se activan para aumentar su fortaleza.

Entonces hay que encontrar el ejercicio físico adecuado que fortalezca el esqueleto y también los músculos, que si están bien trabajados, constituyen una gran ayuda para todo el sistema de sostén y movimiento.

Para determinar con precisión la actividad física ideal de fortalecimiento, la doctora Karen Hind, experta en la salud de los huesos de la universidad Leed Beckett, del Reino Unido, en el marco del programa “Confía en mí, soy doctor” (Trust Me, I’m a doctor), que se transmite por la BBC, realizó un experimento en el que intervinieron atletas, de ambos sexos, de tres deportes bien diferentes: gimnasia, críquet y ciclismo. El objetivo era estudiarlos en acción y mediante investigaciones científicas determinar las características de la densidad de los huesos de los participantes, de acuerdo a los ejercicios que hacen a la hora de realizar su deporte.

Para medir la densidad de los huesos de las caderas y de la columna vertebral, cada deportista fue estudiado con un método de radiación baja llamado DEXA y los resultados se compararon con el promedio de otras personas de la misma edad y género. Las conclusiones fueron sorprendentes.

ESTUDIO. Los gimnastas tenían huesos más fuertes que la media de la población.
Los gimnastas tenían huesos más fuertes que la media de la población

Los gimnastas presentaron huesos más fuertes que el promedio de las personas, ya que están expuestos al impacto permanente producto de los saltos y aterrizajes que realizan durante su performance. Los ciclistas hacen un buen ejercicio que mejora su capacidad cardiovascular pero al depositar su peso en la bicicleta, no le exigen lo suficiente a su esqueleto y en especial en la zona lumbar, por lo que el ciclismo no resultó ser el deporte más indicado para fortalecer los huesos. En cambio, los jugadores de críquet, cuando entran en acción lo hacen corriendo, saltando, doblándose y esto incrementa la densidad del sistema óseo.

Estas observaciones nos permitirían determinar que la mejor actividad física para fortalecer los huesos es toda aquella en la que se salte o se ejerza algún tipo de impacto constante como ocurre en la danza (el taconeo del flamenco, por ejemplo). De todos modos, es importante que estos ejercicios de impacto sean prescriptos por el médico según la patología que tengamos y dirigidos por personas avezadas en cada disciplina, para evitar otro tipo de daños físicos.

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