La misión ExoMars de la Agencia Espacial Europea (ESA) estudiará a partir de abril los datos obtenidos de la misión MarsExpress, también de la ESA, para confirmar la existencia de metano en Marte.

En caso afirmativo, también analizaría la procedencia de este gas y determinaría si la fuente de la que emana es geológica o biológica, descubriéndose así si hay vida en el Planeta Rojo.

Así se ha dado a conocer en un encuentro en el que científicos de ambas misiones han analizado el estado de Mars Express y ExoMars. En la reunión han participado el responsable de Mars Express, Patrick Martin; el científico de Operaciones del equipo de ExoMars, Bernhard Geiger; el experto en misiones a Marte de la ESA y coordinador entre Mars Express y ExoMars; y el científico especialista en atmósfera del Planeta Rojo y co-investigador en ambas misiones, Miguel Ángel López.

El objetivo de Mars Express, que este 2018 cumple 15 años, es el estudio global de Marte, su entorno y su historia. Sus investigaciones van desde las lunas marcianas Phobos y Deimos, al estudio del interior, del sub-suelo y la superficie del planeta, así como su atmósfera y la ionosfera.

Por su parte, el programa ExoMars, cuya primera misión consistió en el lanzamiento en marzo de 2016 del orbitador TGO –llegando en octubre del mismo año–, es buscar evidencia de metano y otros gases atmosféricos traza que podrían ser firmas de procesos biológicos o geológicos activos, pero también probar tecnologías clave para que la ESA prepare misiones posteriores a Marte. El TGO estará dos años realizando observaciones, hasta 2020, mismo año en que la misión Mars Express se supone que llegará a su fin.

A pesar de que ExoMars tuviera como objetivo encontrar metano en Marte, fue la misión de Mars Express la que encontró esta posible evidencia, aunque se trató de una señal muy pequeña. “Científicamente no tiene sentido que haya metano, es muy probable que no haya”, opina Alejandro Cardesín sobre este “sorprendente” hallazgo. Además, opina que, en caso, de hallarse, su fuente no sería biológica.

Ahora, el orbitador TGO de ExoMars está preparado para confirmar este gas. Ha logrado establecerse en una órbita circular –modificándola previamente– para poder situarse a 400 kilómetros de altura de Marte. Este proceso de modificación ha tardado unos 12 meses en completarse y acabó la semana pasada.

Según ha explicado Cardesín, el satélite TGO de ExoMars se dedicará a observar puestas de sol en Marte, ya que mirando hacia al astro aumenta el camino atmosférico incrementando así las posibilidades de detectar estos gases.

A partir del 23 de marzo, los científicos probarán que los instrumentos de ExoMars funcionan y estiman que desde el 21 abril se orientará el satélite para que realice las observaciones más importantes. Estos datos que recoja TGO serán mandados a la ESA para poder ser transformados en información “comprensible científicamente”, según ha explicado López. Así, se podrá confirmar esta pequeña señal de emisión de metano descubierta en 2004 y de casualidad por el instrumento PFS (espectrómetro de Fourier planetario) de Mars Express. “En próximas semanas se podrá hacer ciencia”, ha afirmado Alejandro Cardesín.

“Los gases traza dan mucha información sobre procesos. El metano no tiene una explicación científica en el esquema usual que conocemos en Marte, de algún lugar tendrá que provenir, pero el proceso nos puede revelar mucho más, el metano está ligado a la vida”, explica por su parte López, que asegura que en caso de descubrirse finalmente que hay una liberación de metano de Marte, “probablemente haya liberación de agua”. En todo caso, asegura que la misión ExoMars encontrará otro de estos gases implicados en los procesos: compuestos de azufre.

Los científicos están de acuerdo en que el factor del azar es importante en la exploración espacial, como ocurrió con el hallazgo de esta pequeña señal que podría indicar la existencia de metano. “Son descubrimientos espectaculares que nadie se imaginaba; nuestro nivel de conocimiento es que no sabemos muchas cosas, nuestro nivel de ignorancia es tal que la sorpresa está garantizada”, apunta Miguel Ángel López.

LA IMPORTANCIA DE CONOCER MARTE

Los investigadores pretenden que ExoMars sea una misión de “continuidad” de MarsExpress, por lo que esperan que los instrumentos de ambas misiones se complementen y combinen entre sí para ofrecer mejor información y obtener así una “visión integral”. “ExoMars es la misión del metano por excelencia, está para buscar este gas”, resalta López.

Actualmente, las “grandes incógnitas” es su procedencia. “No sabemos de dónde viene, si se observa metano en un determinado lugar, lo ideal sería hacer un ‘mapping’, registrar esa nube, ver dónde está, cómo se mueve los días siguiente”, señala López, que insiste en que la sonda TGO de ExoMars es la que tiene la instrumentación para conocer esto. “La mejor sinergia para una vez detectado el metano con ExoMars, es hacer el seguimiento de la posible nube con las dos misiones”, añade.

El Planeta Rojo es actualmente uno de los objetivos de la exploración espacial de todas las agencias espaciales internacionales por sus similitudes con la Tierra, tanto en presente como en pasado. “Marte es el único planeta al que podríamos ir los humanos con la tecnología actual en este siglo”, agrega además Alejandro Cardesín, que atribuye el interés que se tiene por este vecino planetario, a la exploración científica pero también al ámbito “social y político”.

La importancia de estudiar y analizar Marte se debe a que este planeta ofrece pistas sobre la infancia de la Tierra, de la que no se puede estudiar “una fracción de su historia” al ser “muy activa”. Pero Marte, que los investigadores califican como una “joya”, ofrece información valiosa para la Tierra. Por ejemplo, sus cráteres de la región sur tienen 2.000 millones de años, la misma edad que la infancia del Sistema Solar. según indica López. “Puede que aprendamos más sobre las condiciones iniciales sobre la Tierra primitiva mirando a Marte que mirando a la Tierra”, resume el investigador.

Igualmente, Marte es importante desde el punto de vista biológico. Tal y como comenta Cardesín, hay dos o tres candidatos –Marte y las lunas Europa y Titán– de albergar vida, pero por complejidad y cercanía, Marte es el sitio donde hay “más posibilidades de encontrar vida, si la hay”.

Por otro lado, uno de los objetivos de la exploración marciana es poder mandar humanos allí. “Una de las cuestiones clave es saber lo máximo posible antes de ir allí”, subraya López.

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