Cuando creemos tener el control de la relación y no contamos con la llegada de una ruptura amorosa, comienza a invadirnos el miedo. Pero no temas, enfrentar episodios duros en nuestra vida nos fortalece mental y espiritualmente, deja que las cosas pasen.

No todo está perdido, si bien los planes que tenían juntos ya no se podrán materializar no pienses en eso, lo importante es respetar las decisiones tomadas y seguir adelante

–Respeta tus emociones: no reprimas tus sentimientos, si te sientes mal no lo ocultes, tampoco armes un drama por ello. Date permiso para sentir y tómate tu tiempo para sanar esa herida producto de la ruptura amorosa.

–Acepta el apoyo de los demás: nos referimos a tus seres queridos, rodéate de ellos, ya que te valoran más de lo que imaginas y contágiate de su energía positiva. Si piensas que es necesario recurrir a un grupo de ayuda o psicólogo no implica que tengas un grave problema, solo busca desahogarte.

–Cuida de ti misma: descansa lo suficiente, reduce la carga laboral, minimiza el estrés en tu vida, trata de comer bien. No ahogues tus penas en el alcohol o drogas ya que estarías faltando a este consejo. ¡Aprende a quererte mucho!

–Reordena tu rutina: esta es la etapa donde te propones superar esa ruptura amorosa. Vuelve a escribir tus planes y metas. Evita tomar decisiones importantes en tus días de duelo, no solo amorosas sino a lo largo de tu vida.

Siéntete enojada, temerosa, triste, cansada, ansiosa o confundida, los sentimientos hay que expresarlo, si estás leyendo esto y pasas por una situación igual, no eres la única. Todas las rupturas son distintas, unas se superan más rápido que otras pero el trabajo es el mismo.

No te quedes con nada que te aqueja; lo más importante cierra ciclo con tu ex pareja, no le abras la puerta a ese pasado negro, dale las gracias y siéntete feliz porque lograste lo que creías imposible.

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