Marzo ya está aquí y con él llega el final de las vacaciones para la gran mayoría de los mortales. A muchas parejas o amantes el verano les habrá venido de perlas, y para otros habrá sido una catástrofe. Hace un par de años, el profesor de Sociología de la South Bank University de Londres, Jeffrey Weeks, aseguró que la gente se vuelve “más conservadora” en sus comportamientos sexuales en periodos de crisis económica. Al parecer ante la inestabilidad financiera las personas buscan las posturas “más fundamentalistas” en materia sexual. Todo lo contrario que en las épocas de bonanza económica que van ligadas a una relajación que permiten un mayor aperturismo hacia comportamientos sexuales distintos de los tradicionales.
Los estados alterados, el estrés pos-vacacional tratado como síndrome, hace que la actividad sexual se vea afectada negativamente. Teóricamente el sexo sirve para descargar, disfrutar, desconectar, relajarse. Y en la actualidad parece que funciona al revés. El sexo entre humanos es muy social, “está relacionado con la erótica, el ocio, el divertimento”, explica Lola Izquierdo, psicóloga y sexóloga. Ya quedó atrás el concepto de que el sexo solo es para procrear. Con él se busca el placer, la diversión con la consiguiente relajación, todo ello relacionado con el tiempo libre, algo de lo que carece la sociedad actual siempre con prisas, problemas, preocupaciones y responsabilidades que dejan la posibilidad de ocio casi de lado. Aquí es cuando se produce el conflicto.
Explica la psicóloga y sexóloga que el sexo es una función primaria del ser humano, se encuentra en la misma capa del cebrero donde la alimentación, la supervivencia. Según la Pirámide de Maslow las necesidades básicas del hombre son las fisiológicas: respiración, alimentación, descanso, sexo y homeostasis. La teoría de Maslow formula una jerarquía de necesidades humanas y defiende que conforme se satisfacen las necesidades más básicas (parte inferior de la pirámide), los seres humanos desarrollan necesidades y deseos más elevados (parte superior de la pirámide). Y no tener un actividad sexual positiva, puede ser un obstáculo para alcanzar el resto de objetivos en este caso provocado por el estrés pos-vacacional y el época de crisis económica.
Aunque en un primer momento no se perciba, el arte amatorio se verá afectado también por lo financiero. Previo a una relación sexual hay un contacto, una química entre esas dos personas, y en lo primero que nos fijamos es en lo físico. En pleno siglo XXI se cuida hasta el más mínimo detalle: ropa con la que atraer a la otra persona, perfumes, cremas para la cara y el cuerpo, maquillaje y la lencería más exquisita en el caso de las mujeres. Y ahora parece que “vamos a tener que estirar el lápiz de ojo, la crema para las arrugas, menos ropa nueva,…”, comenta Lola Izquierdo. Cuenta, por la experiencia en su consulta, que muchas personas se maquillan los genitales, se tiñen el bello púbico, se ponen piercings,… “juegos para experimentar nuevas sensaciones en la cama y al final lujos a los que tendrán que renunciar”.
La crisis que vive España, especialmente en este año 2012, con los peores índices de paro, recortes históricos reflejados en sanidad y educación, “genera un miedo brutal entre la población”, afirma Izquierdo. En su consulta percibe ese miedo por la vuelta a la rutina tras el verano. “No es que solo dejen de venir o te dejen colgada de repente, sino que incluso quienes continúan viniendo se les nota, y te lo dicen, están intranquilos. Pero le echan paciencia, intentan normalizar la situación lo posible y no flaquear en el proceso terapéutico”. Además, la anticipación a qué va a pasar a raíz con la subida del IVA en todos los productos y servicios de primera necesidad, que uno de cada tres niños en edad escolar no tendrá libros de texto -otro de los titulares que podemos ver en estos días-, “provoca que en la gente una tensión interna porque no ven posibilidad de ocio, escapadas de fin de semana, tomar una tapa, una sola”, recalca Lola. La inseguridad reina en la población por la “ambigüedad trasmitida”, nadie tiene respuestas, contratos poco esperanzadores, tasas de paro altísimas, “como si no hubiera luz al final del camino”, valora Izquierdo.
Tipologías básicas por las que el sexo disminuye
– La ruptura. Según las estadísticas uno de que cada tres divorcios se produce tras las vacaciones. “No es que disminuya la actividad sexual. Desaparece”, bromea Lola Izquierdo. Pasar tanto tiempo juntos les resulta contraproducente “porque no están acostumbrados a verse a todas horas, y en lugar de aprovechar ese período para disfrutar el uno del otro, reencontrarse mutuamente, las discusiones aumentan hasta alcanzar la ruptura después del verano”. Añade Izquierdo que incluso algunas parejas agotan su último cartucho durante los meses estivales como la oportunidad final. “Los más sensatos acuden a profesionales para comprobar si sus problemas se resuelven o no; otros cortan de raíz”.
– Lo viven. Engloba a las parejas con una vida sexual normal y satisfactoria, que sí sienten el verano como un importante reencuentro sexual. Disponen de todo el tiempo del mundo para explorar en sus relaciones íntimas. Logran desconectar y relajarse, algunos beneficios del sexo. Eso sí, tras las vacaciones vienen de dos a tres semanas de adaptación a la rutina, horarios de trabajo, colegio si tienen niños,… Y si después de ese tiempo la relación no marcha “es que algo va mal”.
– Los amantes. Compañeros sexuales deseando volver a verse y poner en prácticas novedades. “Son la guinda que pone en la vida de esas personas”, dice Lola.
Otro dato significativo es el aumento de las pruebas de VIH tras el verano. Algunos apuran tanto que llegan al límite de tomar ningún tipo de precaución.
Reformulación del sexo
Lola Izquierdo está convencida de que habrá una reformulación en el sexo, otras formas de la búsqueda del placer, más naturales. Es decir, menos adornos y elementos adicionales que van a suponer un lujo, e ir a lo sencillo al cuerpo a cuerpo valiéndose cada uno de la imaginación, un elemento muy importante en las relaciones sexuales.
La clave estará en “redescubrir el sexo a través de la creatividad, saber aprovechar cada recurso que no cueste dinero, acompañado del diálogo entre la pareja y la sensatez”, incide Lola. No hay que por bien no venga, dice el refranero, y estas circunstancias servirán para dejar de nadar en la superficie y profundizar en la relación. A los mayores se les hará más llevadero porque “la experiencia hace ver la situación con paciencia, como algo pasajero”. Serán los jóvenes a los que les costará más porque son muchas generaciones las que han crecido en el Estado de Bienestar y aplicar un ajuste razonable de repente no será fácil.
Lola insiste que el amor debe prevalecer por encima de lo material, el ser humano no puede dejar de amar, amar y sentirnos amados porque esa fuerza será la que ayuda a aplacar los peores momentos
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