Será, dicen en su sector, una de las figuras claves de la futura oposición. Ad portas del cambio de mando, el senador Ricardo Lagos Weber (PPD) hace un duro diagnóstico de los errores de la Nueva Mayoría y aboga por una “alianza más allá de lo electoral” con sectores como el Frente Amplio.

El PPD tuvo un golpe electoral importante. ¿Cuáles fueron las causas?

El cambio de sistema electoral por una parte. Influyó también que hoy hay una mayor oferta política y espacios comunes que se topan con otras propuestas. A nivel de diputados, el PPD tuvo un mal resultado, eso no tiene dos lecturas; a nivel senatorial, por contraste, somos la principal fuerza política junto con el PS. Entonces, tiene de dulce y agraz. Creo que el partido sí requiere hacerse un planteamiento de su identidad, su domicilio político, y a partir de ahí ver su estructura de alianzas. Ese proceso lo estamos iniciando. No puedo garantizar que el resultado sea óptimo, no quiero sonar negativo.

¿Por qué no puede garantizarlo?

Va a depender de cómo se dé ese debate, y tengo la impresión de que a partir de lo que ocurrió en el consejo nacional no va a ser un debate fácil, porque me pareció que había poca autocrítica, y si no partes por una autocrítica, difícilmente vas a hacer un diagnóstico adecuado que te permita resolverlo. Sí valoro que iniciáramos el proceso.

Algunos han planteado que una oferta más “atractiva” del Frente Amplio perjudicó al PPD. ¿Usted lo cree?

Sí y no. El PPD tuvo en su minuto propuestas muy contestatarias para el conservadurismo que tenía Chile. Hoy no hay ninguna candidatura presidencial que no hable del tema del medioambiente, de temas valóricos, que no se plantee el tema de la interrupción del embarazo, de la eutanasia, y todos son temas que hemos abordado en el PPD. Hoy son patrimonio de todos, no de un partido. Pero este no es un tema del PPD, que tuvo un resultado malo en diputados. Decir que al PPD le fue mal y a los otros les fue bien es bien curioso, porque entiendo que el gobierno lo perdimos todos y todos los partidos bajaron su votación. Yo quiero escuchar lo que me dicen los chilenos, conversar con otras fuerzas progresistas y también con gente de derecha para tratar de entender qué nos dijeron los chilenos. ¿Nos dijeron que les gustaba la gratuidad? Parece que sí, por eso Piñera cambió de caballo en la segunda vuelta. Pero tal vez hay otras cosas que no estamos abordando cómo corresponde. No creo que sea solo un tema de gestión. De que hubo un tema de gestión severo del gobierno, lo hubo. Tenemos que plantearnos qué es ser de izquierda hoy día.

¿El PPD perdió su diversidad, esa de antaño que incluía a María Maluenda y a Armando Jaramillo, como señalan ciertos dirigentes?

Sí, el PPD creo que se fue achicando en materia de sus miradas, en esa capacidad de diversidad, y eso ha ido alejando personas del partido.

¿Por qué se redujo?

Creo que ciertas miradas han tenido una mayor prevalencia a la hora de definir las estructuras de poder interno en el partido.

¿La mirada de Guido Girardi?

Es que otros dirán que Girardi ha hecho un muy buen trabajo en el partido, y tiene una muy buena ascendencia sobre cierta militancia. Entonces, no creo que se traduzca en que el tema es Girardi, sería muy injusto. Él, como una figura preponderante, ciertamente ha tenido responsabilidades, pero no podría decir que el problema del partido es una persona, porque eso sería tirar la pelota para el córner. Siento que la pregunta como partidos de la Nueva Mayoría es por qué no fuimos capaces de proponer una oferta presidencial que no fuera de un independiente, con todo el esfuerzo que le puso Alejandro Guillier, pero es bien curioso que una coalición que nace con un gobierno de marcado tinte progresista y reformador, con una mayoría parlamentaria, termine su primera y única experiencia entregando la banda a la derecha, con la coalición desmembrada, con profundas diferencias y sin haber sido capaces de poner un representante que interpretara lo que se suponía que habíamos hecho y queríamos proyectar.

¿No se entendió el proyecto de la Nueva Mayoría, que se vio incómoda entre el PC y la DC?

Voy a dar un paso hacia atrás en lo que voy a decir porque la idea es que no me saquen de contexto. Para hacer cambios estructurales requieres mayoría, y para eso requieres sumar. Y para eso se constituyó la Nueva Mayoría y amplió la Concertación del punto de vista político. Y eso estuvo asociado a una popularidad de la Presidenta Bachelet. Yo no sé cuán madurada fue la decisión por todos los miembros de la Nueva Mayoría de embarcarnos en el proyecto en que nos embarcamos. Cuando veo algunos ex presidentes de partido que dicen no leímos el programa o no pensamos que se iba a aplicar en serio… Surgieron matices, para mi sorpresa, visiones de decir “no, si el programa no era en serio, era como por si acaso”. Eso no es correcto. Al final, todo lo logramos, pero con tantas dificultades y matices entre nosotros que lo que terminamos aprobando ya venía con esa sensación de que todo lo que hicimos fue un parto difícil.

Y ahora como oposición, ¿cuál es la alianza natural del PPD? ¿Se puede ser oposición sin coalición?

Bajo el supuesto de que la NM como la conocemos deja de existir (…) siento que vamos a tener un periodo en que vamos a trabajar tema a tema. ¿Alianza natural? La respuesta corta es yo voy a trabajar con las fuerza de centroizquierda, como oposición si tú me dices, pero aspiro a ser gobierno, porque desde el gobierno uno fija políticas públicas, y para eso tenemos que sumar. Si eso se traduce en una coalición o no, no lo sé. Oposiciones creo que vamos a ser varias. Está el Frente Amplio, con sus diferencias al interior, y en ese esquema ojalá tengamos la madurez política, me incluyo, de poder ponernos de acuerdo en temas bien fundamentales, sin apurar ningún tranco, e ir construyendo las confianzas para tener una mirada común al mediano plazo. Estamos hablando tres o cuatro años. Ya para bajar al mundo real, vamos a tener elecciones municipales y de gobernadores regionales en 2020, yo creo que eso es un elemento a considerar a la hora de ir generando confianzas hacia ese escenario, porque a tres bandas, que no es lo mismo que tres tercios, puede haber dos bandas chicas y una más grande, y la más grande se lleva todo.

¿Qué significa eso?

Conversar proyecto a proyecto, porque aquí nosotros no vamos a estar dibujados, el gobierno nos va a bombardear a proyectos. La derecha no viene a gobernar por cuatro años, viene por 8 o por 10 años, por largo, y por eso es que van a ser juiciosos y vamos a tener que ser coordinados e inteligentes en la oposición para dar una respuesta ojalá lo más amplia y común posible.

¿Cuánto se arriesga sin esa coordinación? En la Nueva Mayoría ya han señalado que sin alianza con el FA desaparecen en la municipal.

Lo mínimo es un acuerdo electoral para enfrentar una elección, y eso yo creo que se va a trabajar, pero estoy tratando de ir más allá de un acuerdo electoral. Porque yo puedo llegar a un acuerdo electoral: mire, nos omitimos en tal comuna o nos damos apoyo recíproco, que es otro grado de entendimiento, pero uno está en política para hacer cambios, y para eso requiero influir. Y eso se hace desde los gobiernos generalmente, no de la oposición. Y para hacer gobierno requiero una mayoría, y hoy como está la actual estructura no me da, ni a mí ni al Frente Amplio. Le da a la derecha. Entonces, creo que tengo que darme la oportunidad de llegar a entendimientos con todo el amplio mundo de la centroizquierda (…). Lo que sí me queda claro es que con el sistema político que tenemos acá se requieren coaliciones, y para tener coaliciones no basta un acuerdo electoral.

¿Cómo se van a parar en ese rol opositor?

Me imagino que como oposición haremos un esfuerzo para ver si toda la oposición puede acordar ciertos temas (…). Cuando lleguen las propuestas del gobierno, también en lo que será una oposición muy diversa van a generar tensiones, y la forma en que abordemos como oposición en conjunto las propuestas de la agenda legislativa nos va a ir marcando qué capacidad de entendimiento vamos a tener para los desafíos futuros: llámese para algunos acuerdos electorales y para otros, que es lo que yo aspiro, tener entendimientos más amplios, profundos.

Volviendo al PPD. Un documento en que participó Gonzalo Navarrete señalaba que el partido se convirtió en el símbolo de la corrupción. ¿Qué piensa de eso?

Decir que el PPD se transformó en el símbolo de la corrupción lo encuentro exagerado, pero lo puedo entender. Pueden cargarle la mano a quién quieran, ¿pero le cargan la mano por qué? ¿Porque te fue mal en diputados? ¿Porque no tienes pasado? No siento que sea el partido de la corrupción. ¿Por qué el PPD y no otro partido de la corrupción?

¿Y por qué hay un problema de marca?

Siento que los partidos en general tienen problemas de marca.

¿Cuáles, la UDI?

O sea, hablas de la ley de pesca y te dicen que es la ley Longueira, hablas de Soquimich y el PS, que no solamente boleteaban algunos a Soquimich, sino que además invertían en el PS a través de la mesa. Es la caricatura, no es que yo lo crea. Entonces, siento que no es un partido. Lo que sí sé es que un partido tiene que entender para qué está, qué quiero promover yo.

¿Y cuál es su proyecto para el PPD?

Siento que el PPD tiene una oportunidad si se aboca, ciertamente, a los temas que conocemos, pero trata de colaborar en los temas que son importantes para el siglo XI: migraciones, cambio climático, sustentabilidad.

¿Le gustaría que haya competencia interna, que el presidente no esté vinculado al sector de Girardi, como aseguran algunos que ha pasado hasta ahora?

Creo que es probable y sano que haya competencia en un partido. Ahora, para eso la gente tiene que querer competir. Siento que en el PPD el tema de la elección y de la nueva directiva va a ser muy difícil de explicarlo con un acuerdo. Mira las palabras que estoy usando, porque tal vez me las van a cobrar después. Pero creo que al cuadro de hoy va a ser difícil explicarlo por un acuerdo, salvo que ese acuerdo implique un cambio real en las estructuras de influencia al interior del partido.

¿Qué significa eso?

De poder. Tú misma dijiste que había una mirada prevaleciente en el partido. ¿Sí o no?

Lo que dice la mayoría del PPD es que en los últimos años ha estado representado el girardismo.

Porque es mayoría.

Yo le pregunto cuál es su opinión.

Yo espero que haya competencia, y si no es competencia y se llega a un acuerdo de alguna naturaleza, ese acuerdo no va a tener éxito si no refleja un cambio genuino en los puntos tradicionales de poder del partido.

¿Cree que Heraldo Muñoz y Francisco Vidal son cartas de Girardi?

Creo que a Heraldo, que es una persona sana y genuina, le hicieron un flaco favor al hacerle esa comida a menos de 24 horas de haber perdido la elección en una reunión de grupo. No fue bueno, no ayudó. Y en el caso de Vidal, a mí la verdad siempre me habría gustado verlo de candidato a elección popular en un cargo, más que designaciones a dedo.

Dirigentes han pedido que usted sea el presidente. ¿Está disponible?

Falta mucho para considerar eso todavía, hoy no. Hoy no está eso del punto de vista de abordar. Si empezamos con los nombres, es lo que hizo el PPD veinticuatro horas después de perder la elección presidencial: vamos a buscar a Heraldo Muñoz para que sea presidente y solucionamos los problemas. Mal. Como dicen los jóvenes, fail. Yo voy a ser responsable, le voy a dar la oportunidad al proceso, al debate. Por eso soy cuidadoso en esta entrevista de tratar de no generar anticuerpos.