El ataque que sufrió Hernán Calderón padre de manos de su hijo “Nano”, en un departamento en Las Condes, fue comentario obligado durante la jornada de ayer, incluso en aquellos que tuvieron que “googlear” para entender que se trataba del hijo de Raquel Argandoña.

Es que la noticia dejó a todo el mundo para adentro por la gravedad de los hechos. Y si bien Hernancito ya había tenido algunos encontrones públicos, incluso con su hermana Kel, y estuvo al “límite” con el tema de las carreras clandestinas, siempre era su padre el que salía primero a defenderlo.

Y mientras siguen las pesquisas para dar con el paradero del joven de 23 años (ver recuadro), La Cuarta contactó a quien fue cercana a la familia por harto tiempo y que se maneja a la perfección con el comportamiento humano. Sí, la seca doctora María Luisa Cordero, que apenas contestó el llamado le mandó todo su amor a la “Raca”.

“Estoy rezando un rosario, pues yo soy Mariana, y me lo trajo la Paty Maldonado desde Roma. Todo por la paz de Raquel. En este momento empatizo con ella como madre”, indicó la psiquiatra de La Red.

– Usted la otra vez en “Mentiras Verdaderas” hizo una especie de análisis, ¿no?

-Quiero decir que a ‘Nano’ lo vi una sola vez, cuando me lo presentó Raquel antes de un ensayo. Pero en uno de los desayunos de las giras, como lo dije en el programa, le pregunté a ella si creía que esa dualidad que tenía con Raquelita, de llevarla a programas y esas cosas, quizás podría hacer sentir mal a Hernán. Le dije que se fijara un poco en eso.

– ¿Y lo que acaba de pasar?

-Tiene que ver quizás con el borramiento de la autoridad en los senos de la familia. Los hijos terminan siendo amigos de los papás, y eso no puede ser.

– ¿En qué se demuestra eso?

-En que no le dice ‘hola papá’, sino que ‘hueón como estái’. Esto es cualquier relación, en específico, esta que estamos hablando.

– ¿Cree que ellos eran muy amigos y se desdibujó la línea?

-Hernán papá y Hernán hijo eran muy amigos, compinches. A lo mejor ahí se fue perdiendo el sentido de autoridad, se desdibujaron los límites y se terminó perdiendo el respeto.

– ¿Es común que se rompa el sentido de autoridad con tanta largona?

-Eso suele pasar cuando uno es muy amigo de sus hijos. Y creo que también tiene que ver con que Hernán padre ha sido muy dadivoso con sus hijos, si cuando quedó en derecho le dio el tremendo auto.

– Y se le corrieron los límites…

-Claro, al punto de, en lugar de decirle ‘papá no seas tarado’, le llegó un cuchillazo. Es el ejemplo del sentido de la pérdida de autoridad.

– ¿Usted hubiera denunciado?

-Con el dolor de mi alma, yo no sé si hubiera denunciado si esto le pasaba a un hijo mío. Aparte que quiero decir una cosa, esto pasa en todos los círculos, desde los pobres hasta los empingorotados.

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