Hoy jueves 8 de marzo, se celebra el Día Internacional de la Mujer, instituido por las Naciones Unidas desde 1975. Todo el planeta hace un alto para saludar y agradecer a la Mujer, con mayúsculas, madre del género humano. Todos somos hijos de mujer, sin ellas, no estaríamos en este mundo.

La historia del antaño llamado “sexo débil”, se remonta a míticos momentos. Según la Biblia, Jehová creó la mujer de una costilla de Adán, para que tuviera compañía. O sea, sometió a la mujer a la condición de ser una simple emanación del hombre, ¡vergonzosa interpretación!

Desde siempre, se le han achacado a la mujer los males del ser humano. Vuelvo a la Biblia, según ella, fue Eva quien tentó a Adán con el fruto prohibido, y fueron expulsados del Paraíso con el látigo de fuego. He escrito sobre esto, luego lo verán publicado. Pero, achacarle ese mal a la mujer, es otro pecado social.

Ha costado muchos milenios, sangre, humillaciones, violencia, menoscabo, sumisión, esclavitud, lograr que la mujer obtuviera la igualdad de derechos y oportunidades que, por derecho natural, le corresponden.

Fue a comienzos del siglo XX, por allá por 1911, que se celebró por primera vez un Día Internacional de la Mujer Trabajadora, en Dinamarca y Alemania. Eran años de explotación laboral, años en que la mujer no sufragaba, años de abusos incalificables.

Recuerdo en este día a nuestras heroínas invisibles, olvidadas, en que la fanfarria de los partidos y las ideologías, que recuerdan a liliputenses de menor cuantía, dejan en las sombras. Se me viene a la memoria Eloísa Díaz, la primera estudiante de medicina en Chile, quien, en 1887, con solo 20 años de edad, se tituló como la primera mujer médico de Chile y de toda América del Sur. Dadas las circunstancias de la época, ¡debía ir a clases con su madre! Ver cadáveres desnudos, era delicado para una veinteañera. ¡Cómo han cambiado los tiempos! Hoy veo y escucho en el paseo Independencia a jovencitas con sus prendas interiores casi al aire, gritando en alta voz las más atroces groserías. ¿Llegarán a las aturas de Eloísa con esa torva actitud?

La igualdad que la mujer merece y le corresponde en derecho natural, no siempre se ve en la vida real. A pesar de los avances sostenidos, aún se les paga menos en igualdad de condiciones, se les acosa laboral y sexualmente, se les somete a lamentables escenas de violencia intrafamiliar, entre muchos males.

Compatriotas, nuestra maravillosa ‘Mujer Chilena’, es merecedora de ser reconocida y admirada. Queremos resultados prácticos, pero, cuidado, no queremos que se transformen en hombres rudos y violentos. Algunas mujeres creen que, para dar la imagen de completa liberación, deben vestir mal, ser groseras en el lenguaje, ser hombrecitos de poca monta vestidos de mujeres. La grosería no es liberación, es un horror.

En este día recordamos con enorme cariño y gratitud a nuestra madre, de cuyo vientre bendito vinimos al mundo, saludamos a nuestra querida Elianita, madre de nuestras hermosas hijas, saludamos a nuestras tres queridas hijas, a nuestras lindas y queridas nietas, a las mujeres que nos acompañan en nuestras labores con lealtad y esfuerzo, sin cuyo apoyo inapreciable no podríamos cumplir nuestras labores profesionales, a todas las mujeres de Rancagua, la Región de O’Higgins y de Chile.

¡Feliz Día Internacional de la Mujer!

/Escrito para El Tipografo por Mario Barrientos Ossa.

Abogado.

Magíster en Derecho U. de Ch.