En los próximos meses llega el invierno y empezamos a cerrar ventanas, taparnos hasta sudar y negar besos a nuestros seres queridos para evitar la propagación de virus y bacterias. Seguramente estamos luchando contra el enemigo equivocado. Las infecciones se propagan a través de cosas en las que no pensamos o que en principio parecen inofensivas, cosas inanimadas, algunas muy pequeñas que apenas rozas con la punta de los dedos.

Ya conocemos los peligros de los teléfonos móviles y los teclados de ordenador. Atención a estos otros focos de suciedad, gérmenes y guarrería humana acumulada.

Botones de ascensor

En un edificio concurrido, uno de los peores sitios que puedes tocar es el teclado de botones de los pisos del elevador, sobre todo el de la planta baja, el más utilizado.

Está lleno de virus paragripales, pequeños enemigos públicos de 100-200 nanómetros de tamaño que provocan infecciones del tracto respiratorio superior (sinusitis, rinitis, faringitis, bronquitis) y procesos febriles. En niños este conjunto de virus puede llegar a provocar problemas peores, como laringotraqueítis obstructiva, bronquiolitis y neumonía.

Bolsas reutilizables

Todos queremos ser lo más ecológicos posible y dejar de tirar bolsas de plástico todos los días es una moda que saludamos con alegría. Por otro lado, hemos olvidado el motivo inicial por el que nos lanzamos a lo desechable, que tiene mucho que ver con la higiene.

Las bolsas reutilizables de la compra son una idea genial si las limpiamos a menudo, pero casi nadie lo hace. Llevamos alimentos crudos, y de acuerdo con ‘Science of Us’, la sección de ciencia y curiosidades de la ‘New York Magazine’, el 99% tienen bacterias coliformes, como la Escherichia coli (la famosa E.coli), que viven en el intestino de los animales, incluidos los seres humanos, y se introducen en el ambiente de las ciudades a través de sus heces.

En el agua potable no debería haber ni una sola colonia de estas bacterias fecales en 100 ml, y en altas concentraciones hacen que una masa de agua se convierta en no apta para la natación y hasta la navegación o la pesca.

Pantallas táctiles

Cajeros automáticos, cajas de supermercado en las que el cliente se cobra a sí mismo, pesas electrónicas para valorar y después envasar uno mismo su fruta… Es fácil que en todos estos lugares haya más virus, bacterias, hongos y protozoos que en el borde de la taza del inodoro, que es más peligroso a priori pero suele limpiarse mucho más a menudo.

Todos tenemos que usar estas pantallas, pero al menos no nos llevemos la mano a la boca justo antes ni después. La barra para agarrar el carrito del supermercado es otro punto caliente. Sobre todo en los carritos con asiento para los niños, que pasan mucho tiempo en grupo y tienen un concepto de intimidad física distinto al adulto…

Juguetes

Lo dicho: los niños son particularmente incompatibles con la limpieza. No te rindas por completo e intenta desinfectar sus juguetes favoritos de vez en cuando.

Se calcula que más de la mitad de ellos tienen alguna bacteria patógena, y en España casi un 20% reconoce que no lo hace nunca.

Toallas de manos

Se ha hablado mucho del tema pero seguimos sin tomárnoslo muy en serio. Si pasas tiempo en una oficina, aunque sea pequeña, merece la pena luchar por toallas limpias, que vayan a la lavadora diariamente o como mucho cada dos días.
En casa debería ser similar, porque con la humedad, y sobre todo si no nos lavamos muy bien las manos antes de secárnoslas, la cantidad de bacterias es impresionante.

En las cocinas, a menudo es aún peor lo que podemos encontrar en paños y bayetas para secar, estropajos y esponjas (hasta dos semanas se pueden conservar los patógenos en estas últimas) y en el fregadero.

Tablas de cortar

No hay que ir a un restaurante poco fiable para acabar con una infección alimentaria. Además de la E.coli, a través de una tabla mal desinfectada entre alimento y alimento o una goma de la puerta de la nevera se pueden contraer la salmonella o el campylobacter.

Mango de la cafetera

Lo primero que muchos hacen al llegar al trabajo es coger la cafetera común y servirse una buena taza. Todo lo que los compañeros hayan tocado antes (y ahí están las barras de agarre del autobús, las máquinas expendedoras de billetes, los tornos del metro…) estará bien concentrado en ese punto y listo para recibirte.

Nada más fácil que pasarle un papel antes para evitar las bacterias (un 50% de las cafeteras tienen, de nuevo, del tipo coliforme). Los botones de las automáticas son otro foco algo más complicado de adecentar. Mejor límpialos cuando no te vean, aplicarse mucho en ello puede parecer un poco rarito…

Qué hacer para evitar los gérmenes

Como la mayoría de las veces no podemos encerrarnos en casa a ver películas -como ‘El chico de la burbuja de plástico’, por ejemplo-, te recomendamos estas medidas efectivas contra todo tipo de gérmenes:

Lavarse las manos con frecuencia, sobre todo antes o después de manipular o preparar alimentos, tras estar en contacto con fluidos (como saliva de estornudar, por ejemplo), después de ir al baño o cuando hay enfermos en casa. Lava todas las partes de la mano y no tengas prisa: unos 20 segundos es una buena orientación.

No cubrirse la boca con las manos cuando se tose o estornuda, usar pañuelos desechables y tirarlos después de cada uso. Por el aire los agentes infecciosos no se esparcen tan fácil como a través de las manos, así que taparse por educación con la mano desnuda y estrechársela a alguien un rato después es casi peor que toser sin taparse. Si no tienes papel a mano, mejor en la manga que en las manos.

No compartir vasos ni cubiertos y lavarlos con jabón entre usos. Mucho más sencillo de evitar que lo de los transportes públicos y aún más importante.

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