Los hurtos o robos en bares y restaurantes se encuentran a la orden del día. Se produce uno cada cinco minutos. Los cacos suelen buscar zonas tranquilas a altas horas de la madrugada para perpetrar sus fechorías buscando dejar el menor rastro. Sin embargo, lo que le ocurrió al propietario del hotel Carmen, en la localidad de Bembibre (León), le dejó atónito, en una región en la que no se recuerda haber vivido algo parecido. Durante una cena el pasado lunes, un centenar de comensales que había reservado en el restaurante del hotel decidieron marcharse, —a la hora del postre— sin pagar la cuenta del resto del menú, que sí habían disfrutado. La factura impagada de la celebración, que incluía un banquete para festejar el bautizo de dos niños, asciende a 2.000 euros.

Según Antonio Rodríguez, responsable del local, en declaraciones al portal web leonoticias.com, “la cena se desarrolló con normalidad hasta que llegó la hora de servir el postre”. Rodríguez, afirma que todos los comensales “marcharon en estampida, como si lo hubieran acordado” reconociendo que a los camareros “no les dio tiempo a pedirles explicaciones”. El extraño simpa (nombre coloquial utilizado para este tipo de hechos delictivos) llevó a los propietarios a denunciar lo ocurrido en el cuartel de la Guardia Civil de Bembibre.

Pese a que todo hace pensar en un incumplimiento verbal entre las partes, las autoridades que han iniciado la investigación no descartan el engaño premeditado o la estafa. Para Ángel Blanco, teniente encargado de comunicación de la comandancia en León, esta última opción cobra cada vez más fuerza. “Estamos investigando hasta qué punto estas personas engañaron al dueño del establecimiento. Hay indicios que nos hacen sospechar de un amplio engaño”, asegura en una conversación telefónica con EL PAÍS.

/El País

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