Fue en dos reuniones. Y en ambas Jaime Campos, el ministro de Justicia saliente, asegura que se negó. Incluso frente a la propia Presidenta Bachelet.

Cuenta que al retirarse el día viernes de su cartera, no habría recibido ni decreto ni orden vinculada a un eventual traslado de presos de Punta Peuco. La idea, que en todo caso ya estaba lista para ejecutarse, tomó forma el día sábado en la mañana, cuando el ministro del Interior, Mario Fernández, citó a Campos para discutir la posibilidad. El titular de Justicia le dijo que no; que hacer el movimiento a horas que termine el gobierno no tenía sentido y que, tal como ocurrió, no firmaría ningún documento en ese sentido.

Termina la reunión y alrededor de las 4 de la tarde del sábado, Campos vuelve a recibir un llamado: lo citan a reunión en La Moneda al día siguiente a primera hora, antes que los ministros se sacaran la última foto con la Presidenta en los patios de La Moneda. Es decir, un par de horas antes que se terminara el gobierno.

La reunión, esta vez, no era solo con Fernández: allí estaba la propia Michelle Bachelet, quien insistió con tomar la medida que redestinaría el penal de Punta Peuco a enfermos terminales o en situación vulnerable,  poniendo fin a los privilegios de los que gozan los ex militares condenados por violaciones a los DD.HH que están ahí recluidos.

Campos, nuevamente, le dice que no. E incluso, que los reclusos de Punta Peuco ya califican como enfermos terminales.

En ese entonces, la subsecretaria de DD.HH., Lorena Fries, quien al igual que la jefa de gabinete de Bachelet, Ana Lya Uriarte, habían visto el decreto para que Campos firmara, ya se dan cuenta que la operación no había resultado.

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