Fue hace aproximadamente 40 días, el mismo tiempo que indica Claudio Bravo como aviso de su ausencia en los amistosos de la selección ante Suecia y Dinamarca,que comenzó a gestarse el quiebre actual entre el portero y la ANFP.

En el mes de febrero pasado, Reinaldo Rueda en su calidad de nuevo entrenador de la selección chilena realiza una gira a Europa, y en Manchester se reúne con Bravo en su calidad de capitán y referente de la Roja.

 En esa reunión el portero, al igual que lo hizo en el tiempo de Juan Antonio Pizzi, buscó imponer un nombre de su agrado en el puesto de preparador de arqueros, aprovechando que el colombiano no llegó a Chile con alguien definido en este puesto. El nombre que propone Bravo es Julio Rodríguez, su formador.

Rueda le dice a Bravo que evaluará el nombre, pero el portero da por hecho que su petición será acogida. Eso sí, 20 días más tarde, mientras el DT aún analizaba la opción de Rodríguez, Bravo condicionó su presencia en los amistosos a la contratación de su mentor.

En este panorama, según fuentes cercanas a la ANFP, Reinaldo Rueda decide no contratar a Julio Rodríguez, y además, nominar de todas formas a Claudio Bravo para los amistosos.

En una medida más de presión, el miércoles Claudio Bravo publica un mensaje en su twitter personal, indicando que es la federación la que no ha cumplido sus compromisos, y que por eso no estará en los amistosos. Luego habla telefónicamente con Rueda, y la nómina de la selección se publica sin el jugador del Manchester City.

Pero faltaba la palabra del presidente de la ANFP, Arturo Salah, quien el mismo miércoles por la noche llegó desde un congreso FIFA en Perú, y el jueves por la mañana en Tele 13 Radio en la que le rayó la cancha al portero con frases como que “en la selección no hay jugadores privilegiados”, “si le damos en el gusto a todos sería una anarquía” y “que todos deben respetar los roles del resto”, entre otras.

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