El nombre del argentino Juan Maldacena se repite cuando se pregunta quién podría ocupar el lugar del físico teórico Stephen Hawking, quien falleció este martes, a la edad de 76 años. Maldacena hoy es parte del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, en Nueva Jersey, desde donde prefiere no referirse a esta comparación, solo se limita a enviar un texto donde comparte sus recuerdos personales con Hawking, tras ser consultado por este medio.

“Tenía una fuerza de voluntad increíble para lograr sobreponerse a su enfermedad. Todo lo ordinario le llevaba mucho tiempo: comunicarse, comer, etc. A pesar de eso, logró hacer contribuciones muy importantes a la física. Se convirtió en una celebridad y participó activamente de lo que ello significa: viajar, dar conferencias, escribir artículos, etc. Tenía un buen sentido del humor y le gustaba participar en todo lo que fuera posible, quería llevar una vida lo más normal posible, a pesar de su discapacidad”, señala.

Uno de los libros que puso a nivel de celebridad a Hawking fue Breve historia del tiempo: del Big Bang a los agujeros negros (1988), cuyo prólogo fue redactado por Carl Sagan. El físico argentino recuerda que el científico estaba orgulloso de que su texto vendiera más ejemplares que el libro Sexo, de Madonna. Pero más allá de su boom mediático, Stephen Hawking es reconocido por sus descubrimientos teóricos sobre la radiación que emiten los agujeros negros y sus teoremas sobre el origen del Universo, que contribuyeron a afirmar la idea del Big Bang.

Gonzalo Palma, cosmólogo del Departamento de Física de la U. de Chile, estudió junto al científico en la U. de Cambridge entre 2002 y 2006, y dice que su legado más conocido fue descubrir que los agujeros negros pueden tener temperatura o emitir radiación como cualquier materia, es decir, que así como se forman, también se pueden evaporar, proceso que se conoce como radiación de Hawking, que data de 1974.

Antes de este hallazgo se consideraba que estos cuerpos o regiones en el espacio eran devoradores de cosas. “Es decir, si una materia cae en un agujero, la información de esa materia no es capaz de salir, pero lo que descubre Hawking es que no es tan simple y que hay procesos que hacen que emita radiación y que por eso pierden energía”, dice Palma, quien se dedicó a la cosmología luego de leer el libro del científico británico cuando recién estaba en tercero medio.

Este aporte es relevante para dar con la teoría sobre gravitación cuántica o del todo, el santo grial de la física, con la que se pretende unir a los dos grandes pilares de esta área de estudio: la teoría gravitacional, que dice por qué el Universo es como lo vemos; con la mecánica cuántica, que tiene que ver con lo microscópico y las leyes que gobiernan, por ejemplo, la estructura atómica.

Joel Saavedra, vicerrector de Investigación y Estudios Avanzados de la U. Católica de Valparaíso, dice que Hawking fue uno de los primeros que formalmente conectaron la relatividad general con la mecánica cuántica, pero advierte que aún falta construir “ese matrimonio feliz” para explicar, por ejemplo, cómo nació el Universo.

Para Guian Giudice, jefe del Departamento de Física de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN), ese fue uno de los valores del científico, “agrupó ideas de la mecánica cuántica y de la relatividad, dos teorías difíciles de conciliar”, comentó en una declaración pública.

A diferencia de los astrónomos, que necesitan de los observatorios, físicos como Hawking necesitan de un pizarrón para desplegar sus teorías. Esto quizás confabuló para que nunca obtuviera el Premio Nobel, aunque sí recibió otros reconocimientos en su vida: el Albert Einstein Award, Wolf Prize, Copley Medal y el Fundamental Physics Prize.

Hoy se sabe que los agujeros negros existen, pero nadie ha visto que pierdan energía. Palma dice que Hawking siempre se dedicó a cosas teóricas y nunca fue un candidato realmente serio para el Nobel. “Las cosas que le interesaban a él estaban lejos de ser corroboradas observacionalmente”, dice.

Lo anterior, a diferencia de los científicos Rainer Weiss, Barry Barish y Kip Thorne, quienes recibieron el Nobel de Física, en 2017, tras detectar las ondas gravitacionales que Albert Einstein predijo hace más de un siglo.

Doménico Sapone, académico de la U. de Chile y experto en cosmología, relata que existieron intentos por probar sus teorías hace pocos años por parte de científicos israelíes, pero el experimento que diseñaron no generó consenso entre los expertos. “Hubo mucho debate, pero no hay evidencia experimental aún”, dice.

Pese a la mediática vida que tuvo el científico, Palma dice que si tuviese que hacer una lista de los 10 físicos más importantes de la historia, no colocaría a Hawking. “Que quede claro, fue un gran físico. Pero si no hubiese tenidosu aura cautivante probablemente no habría sido conocido, ni nadie lo hubiese comparado con Einstein; después de Einstein vienen muchos otros, incluso físicos vivos ahora, que dentro de la comunidad científica son mucho más reconocidos que él (…), como Steven Weinberg, Edward Witten y Juan Maldacena”, señala.

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