Antes de que se conocieran públicamente los detalles de la negativa del ex ministro de Justicia Jaime Campos para la reconversión de Punta Peuco en una cárcel para discapacitados y enfermos terminales -dados a conocer esta semana por La Tercera PM-, el personero radical debió enfrentar la molestia de sus otrora compañeros del gabinete.

Fue en la casona de El Cañaveral -una de las residencias del ex Presidente Salvador Allende- donde se realizó un almuerzo de despedida a Michelle Bachelet el domingo 11 y donde Campos fue objeto de la indiferencia de sus ex pares.

Según asistentes al evento, el ex titular de Justicia lucía meditabundo mientras comenzaba a trascender entre los asistentes que pocas horas antes había sostenido una cita con Bachelet y el entonces ministro del Interior Mario Fernández, en la que se volvió a discutir la posibilidad de desarmar la cárcel especial para condenados por violaciones a los derechos humanos. Campos se negó a firmar el decreto que ponía término al recinto ad hoc aduciendo que era un acto meramente administrativo, que no iba a poder ser concretado dada la inminencia del desembarco de las autoridades del gobierno de Sebastián Piñera.

Pese al impasse, el ya ex ministro asistió de todas formas al encuentro de camaradería que se convirtió en la última cita masiva de los colaboradores de Bachelet. Pero -de acuerdo a la versión de otros comensales- los rumores interpusieron una barrera invisible entre Campos y el resto.

La cita en El Cañaveral estaba convocada para los integrantes del gabinete -ex ministros y ex subsecretarios-, pero también asistieron los otrora asesores presidenciales, ex funcionarios de La Moneda, la familia de Bachelet y dos ex jefes de servicio con carácter de invitados especiales.

Se trató de la ex directora del Sename Solange Huerta y del ex director de Gendarmería Jaime Rojas, los dos únicos otrora líderes de organismos gubernamentales llamados a participar.

Al asado también concurrieron las hijas de la ex Mandataria, Sofía y Francisca, y su madre, Ángela Jeria, y algunos ex jefes de gabinete de los ministros del Interior, Luis Klenner, y de la Segegog, Leopoldo Pineda, a pesar de que a este último se le había pedido la renuncia pocos días antes.

La casi totalidad del gabinete concurrió hasta la casona ubicada en la precordillera de Santiago, de propiedad de la ex secretaria de Allende, Miria Contreras, que hoy está destinada a la organización de eventos y que es administrada por la hija de la “Payita”, Isabel Ropert. ¿Las ausencias? Los ex subsecretarios de Medio Ambiente, Jorge Canals, y de Desarrollo Regional, Ricardo Cifuentes.​

Los oradores de la cita fueron Nicolás Eyzaguirre, Mario Fernández y la misma Bachelet, quien pidió a sus colaboradores estar orgullosos de lo realizado y ponerse a trabajar para recuperar el gobierno en cuatro años más.

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