Colo Colo sufre su segunda derrota en seis fechas. Se confió, guardó a la mitad de sus titulares y con una apuesta muy tacaña le permitió a Universidad de Concepción dar vuelta el partido y quedar con la victoria por 2-1.

Cinco titulares menos y Colo Colo no la pasaba mal. No estaban Barroso, Valdivia, Baeza, Carmona ni Paredes… Y se sentía cómodo en Collao. Usted puede concluir que esto demuestra la potencia del plantel albo. También puede decir que por algo la UdeC venía mal o que es una prueba del pobre nivel del torneo. Puede elegir todas las anteriores incluso y el final llegará al mismo resultado: el Cacique ganaba casi sin llegar al arco rival. Con lo mínimo.

Guede, intencionadamente, paró su equipo en campo propio. Acumuló gente en el medio y amasó desde ahí el partido a su gusto. Y ese gusto, al menos, fue ganar con lo justo. Una tarea que además se vio facilitada por la pobre oferta del rival, un equipo que venía de obtener su primera victoria en el torneo (ante Unión Española) y del que se esperaba, ingenuamente, mucho más.

¿Cuál fue la diferencia en el primer tiempo? Que Colo Colo tiene en sus filas a un jugador inspirado. El uruguayo Octavio Rivero, quien en la única que tuvo, por mérito absolutamente individual, abrió la cuenta a los 44′. Recibió, aguantó la marca de Vittor, se lo sacó con el cuerpo y en seguida se la hizo correr a Mencia para definir con un potente zurdazo cruzado: golazo.

La ventaja reforzó todavía más esa estrategia tan medida del cuadro popular. Administrar los tiempos, jugar con freno. Con esos argumentos tan mezquinos, Colo Colo no pasaba susto, lo que hacía el partido todavía más aburrido. La UdeC no tenía por dónde y el Cacique, simplemente, no quería.

Pero claro, un argumento tan egoísta conlleva también un peligro grande. Ese que apunta a cualquier error, cualquier rebote en contra, puede cambiar todo el escenario. Textual. La desinteligencia de la marca en un tiro libre y el desvío en Opazo terminó con el empate de los locales, tras un remate de Jean Paul Pineda. A los 79′, con poco tiempo para reaccionar.

Y el castigo fue más grande. Merecido, además. Porque la trampa de Jean Meneses, quien simuló una falta penal de Opazo, le permitió a Fernando Manríquez anotar el gol del triunfo penquista.

Piscinazo de Jean Meneses cont

Como ya es habitual, la banca del Cacique se volvió loca: Guede y Grondona, técnico y ayudante, fueron expulsados por sus reclamos.

Y eso fue todo. Ganó Universidad de Concepción, derribó al campeón vigente, y le dejó una lección a Guede: por irregular que sea el campeonato, los partidos no se ganan sólo con la camiseta.

/Escrito por Álvaro Poblete para La Tercera

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