¿Habrá sido uno de los mejores duelos de la actualidad? Lo claro, al menos, es que fue sencillamente una final épica. Juan Martín del Potro derribó una nueva barrera en su carrera tras ganar su primer Masters 1.000. Y lo hizo nada menos que frente a Roger Federer, que buscaba el 28º: 6-4, 6-7 (8) y 7-6 (2) en dos horas y 42 minutos.

El argentino evitó tres pelotas de partido con 5-4 en contra y saque para el suizo… ¡toda una hazaña! Después sacó adelante su servicio y alcanzó milagrosamente un tie-break en el que arrasó con un 5-0 de salida. En el segundo set se había quedado cerca de someter a su rival, pero la muerte súbita no le fue bien en ese momento. Tuvo el mérito de no conceder ni una bola de rotura al europeo hasta el décimo juego de esa segunda manga, después de haber sacado adelante la primera con un break en el quinto.

En medio de toda esa tensión, hubo intercambios espectaculares; un willy y voleas precisas a los Sampras del campeón, quien con el potente derecho apabulló en ocasiones al mejor tenista de la historia.

Era la cuarta vez que el sudamericano jugaba una final de Masters 1.000, tras Montreal en 2009 e Indian Wells y Shanghai en 2013. Pero no había podido celebrar y esta fue su revancha. Desde 2014, entre Federer (5), Djokovic (5) y Nadal (3) habían ganado 13 de los 14 títulos en el torneo del desierto de California. Delpo se cuela en ese selecto club en el que también se entremetió en 2010 Ivan Lujubicic, curiosamente actual entrenador del de Basilea, que se queda con las ganas de superar a Djokovic en el palmarés.

“Le doy las gracias a Argentina y comparto este trofeo con todo el país y con los que estáis aquí”, dijo Juan Martín tras volver a ganarle una final a Federer después de cinco años.

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