Después del descanso nocturno, los niveles de azúcar en la sangre bajan y luego de varias horas sin comer el cuerpo está “vacío”, de ahí la importancia de romper el ayuno y reponer los niveles de glucosa que dan la energía para enfrentar el día.

“Saltarse el desayuno contribuye a desórdenes metabólicos, a una baja del rendimiento intelectual y deportivo, decaimiento, mal humor, entre otras alteraciones”, explica Ximena Díaz, nutricionista de Clínica INDISA.

Desayunar reduce el hambre durante el día, por lo que ayuda a controlar el peso, ya que repartir las calorías entre cuatro comidas hace que ninguna se sobrecargue y evita el picoteo a deshora. Cuando te saltas el desayuno, también es más probable que comas cantidades muy pequeñas de frutas y verduras durante la jornada.

Además, el ayuno prolongado que se produce al no desayunar puede aumentar la respuesta del cuerpo a la insulina, provocando el almacenamiento de grasa. Por lo tanto, saltarse el desayuno no es una buena idea si quieres mantener un peso saludable.

¿Qué debe contener un desayuno nutritivo?

  • Granos/cereales integrales, que entregan un gran aporte de fibra dietética y carbohidratos, que ayudan a la digestión y a mantener los niveles de energía respectivamente.
  • Lácteos, porque son ricos en nutrientes esenciales como calcio y proteínas.
  • Frutas, ya que ayudan al cuerpo a funcionar correctamente por su aporte de agua, fibra, vitaminas y minerales.

Antes del desayuno, es una buena idea tomar un vaso de agua. “Con esto activas el metabolismo y además ayudas a mejorar el tránsito intestinal”, aconseja la nutricionista.

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