El delicado momento futbolístico e interno que atraviesa la selección chilena no invita a los chistes ni tampoco a la risa. Por esa razón, seguramente, Alexis Sánchez salió a enfrentar la polémica renuncia de Claudio Bravo con una seriedad poco habitual en él, lejos de ese estilo divertido con el que se desenvuelve en sus conferencias de prensa, en las que abunda el buen humor, las tallas y las carcajadas. Esta vez, la ocasión ameritaba un cambio de tono, acorde a los problemas internos que azotan al Equipo de Todos.

El tocopillano aseguró que sus compañeros lo eligieron para hablar sobre el caso del arquero. La decisión, según expuso, se tomó conjuntamente el martes en la noche, en una reunión grupal, apenas unas pocas horas después de que llegara a la fría Estocolmo para integrarse a la concentración. De hecho, recién ayer realizó su primera práctica bajo las órdenes de Reinaldo Rueda, el nuevo técnico.

El delantero advirtió que su conferencia tendría carácter terminal, es decir, sería la última vez en que, como selección chilena, se referirían a la polémica originada por el meta; después de su alocución, nadie más volvería a tocar el asunto.

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