El 21 de diciembre de 2012, Sebastián Dávalos Bachelet hizo que sus negocios familiares quedaran en la mira de la opinión pública. Distintos medios de prensa esperaban a su madre, la entonces secretaria general de ONU Mujeres, Michelle Bachelet,  en su casa de La Reina Alta, cuando el hijo mayor de la ex mandataria llegó al volante de un Lexus descapotable negro del año, con un avalúo en la época de 27 millones de pesos.

Dávalos Bachelet había dejado ese año de ser funcionario público y había iniciado funciones a honorarios para Caval, la compañía de su esposa, Natalia Compagnon Soto y de Mauricio Valero Illanes que se encuentra investigada por diversos ilícitos en la compra de 44 hectáreas en Machalí. La información entregada por el Servicio de Impuestos Internos al fiscal regional de Rancagua, Emiliano Arias, en el oficio secreto 245 del 29 de noviembre de 2017, consigna que Dávalos Bachelet prestó servicios entre el 7 de marzo de 2012 y el 3 de julio de ese año a esa compañía, primero por conceptos de asesorías comunicacionales y luego por trabajos para la “Fundación” del empresario Gonzalo Vial Concha por un monto bruto total de $11.666.667.

Esos son, entonces,  los recursos que recibió por sus funciones declaradas. Luego fue contratado y asumió como Gerente de Proyectos.  Aquí, según detalla el Informe Pericial de Análisis Financiero Contable 005-2018 de la Dirección de Investigación del OS9 de Carabineros, al que tuvo acceso exclusivo La Tercera PM y que está en poder de las partes involucradas en la causa, hay movimientos financieros sospechosos.

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