La defensa de Chile ante la demanda de Bolivia en la Corte de La Haya ha sacado a relucir lo mejor de nosotros: líderes y partidos de prácticamente todas las tendencias y colores accionan en un frente unido en la defensa de nuestros intereses soberanos.

Esa unidad de la clase política, solo con algunas excepciones, nos demuestra lo positivo de tener políticos comprometidos con el interés común. Lo adecuado sería aprovechar este impulso y extenderlo al plano nacional, donde temas de gran trascendencia requieren de urgente resolución. Tal como ha sido avanzado por el actual gobierno, y recogido por líderes opositores en el Congreso, la situación de los niños del Sename, la seguridad y la grave situación de violencia en La Araucanía son algunos de los problemas que deben ser abordados como política de Estado. El timing es perfecto: el Gobierno recién asume con un fuerte mandato de la ciudadanía y la unidad ha marcado la tónica estas semanas ante el proceso en La Haya.

La ciudadanía espera que el Gobierno y el nuevo Parlamento estén a la altura y sean capaces de avanzar en acuerdos que permitan garantizar la provisión de bienes públicos, como son la seguridad, responder al llamado de auxilio de nuestros menores en condición de riesgo y el Estado de Derecho en La Araucanía, entre otros.

¿Cuál es la principal amenaza para avanzar en una agenda prioritaria de políticas de Estado? Básicamente, que tal como reconoce Paul Pierson, los políticos y partidos suelen tener horizontes de corto plazo y se muestran más interesados en el efecto inmediato de sus decisiones. Las reformas señaladas tendrán frutos en el mediano y largo plazo, lo que choca con la racionalidad antes señalada. Nuestros políticos, en especial de la oposición, deben dejar de lado los intereses de corto plazo o las agendas partidistas para mirar hacia el futuro.

En el fondo, deben aprovechar el impulso de La Haya y volcar ese espíritu constructivo y mirada de Estado hacia estos temas tan sentidos por los chilenos. La ciudadanía no espera otra cosa de ellos.

Carta al diario El Mercurio de Tomás Fuentes Barros
Cientista político

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