Cuando hablamos de orgasmos podemos decir que hay mucha variedad: los positivos (sí, sí, sí, sí…), los matemáticos (más, más, más…), los religiosos (¡Oh, Dios mío!), los silenciosos (cri, cri…) o los gritones (AHHHH). Si quieres que tu pareja, especialmente si es una mujer, consiga llegar a uno, debes aplicarte. Las áreas altamente sensibles y erógenas pueden llevar a muchos al clímax, si se les da la estimulación correcta y placentera.

Seguro que muchas veces has sentido que te pierdes al escuchar los detalles sobre la vida sexual de tu mujer. Definitivamente vale la pena aprender cosas nuevas para hacer que el otro disfrute de su cuerpo y ayudar a investigar cómo funciona para que las sensaciones sean completamente placenteras.

“Experimentar es muy bueno. A partir de ahí puedes empezar a construir sobre eso. Cuando los preliminares y el sexo están en juego, deja los pensamientos negativos como el dinero, el trabajo u otro problemas a un lado. Céntrate en sensaciones que estés notando en ese momento a través de los juegos previos y no te agobies en pensar si lo conseguirás o no”, asegura la doctora Pam Spurr a ‘The Sun’.

El beso

Los pezones son una parte del cuerpo que puede ser extremadamente sensible. Con un sistema nervioso tan amplio, es normal que algunas zonas puedan provocarte temblores. Si los estimulas bien harás temblar a tu pareja haciéndole sentir un hormigueo entre sus piernas.

Para algunas mujeres esto conduce a un estado orgásmico completo. Pide a tu chico/a que pruebe la técnica del beso en tus pezones. Suavemente gira la lengua alrededor de ellos mientras lo acompañas de pequeños mordisquitos(ten mucho cuidado) e imagina que estás besando unos labios. Haz que se relaje y que disfrute de ese cosquilleo a través de las zonas del clítoris y la vagina.

‘Venaquí’

La confusión proviene, en la mayor parte de los casos, por pensar que el famoso punto es un botón, una glándula o un órgano concreto y fácilmente identificable. Sin embargo, no hay ninguna zona dentro de la vagina en la que, como ocurre con el glande o el clítoris, se concentre un mayor número de terminaciones nerviosas. Algunas investigaciones aseguran que no existe, pero en abril de 2012 la comunidad científica se vio revolucionada por un estudio en el que su autor, Adam Ostrzenski, afirmaba haberlo encontrado.

Recuerda que tienes dos manos. No te centres solo en una parte. Mientras le acaricias la zona genital utiliza la otra para tocar los pezones o el vientre

No solo proporcionaba detalladas coordenadas de dónde podía ser encontrado –en concreto, a 16,5 milímetros de distancia de la parte superior del meato uretral, en un ángulo de 35 grados con el borde de la uretra–, sino que también describía su forma, tejidos y diseño.

Utiliza la técnica “venaquí”. Puedes utilizar algún tipo de vibrador que hay disponible para estimular este punto o con tu propio dedo (mejor si son dos), deslizándolo dentro de la vagina y acariciando esa área como si llamaras a alguien para que se acercase a ti.

Punto A

Estaría ubicado en la pared vaginal a medio camino entre el Punto G y el cuello de la vagina y su estimulación podría producir, entre otras maravillas, orgasmos múltiples. Algunas mujeres aman la penetración profunda para acceder a esta área y se excitan mucho. La forma perfecta de descubrir si la estimulación del punto A es lo tuyo es con la posición del perrito.

Juguetes especiales

Muchas mujeres se negarán completamente si les propones la estimulación anal, pero otras obtienen un placer intenso y experimentan orgasmos muy fuertes. No solo se debe a las terminaciones nerviosas que hay en esta zona sino que también se activa la excitación vaginal. Puedes empezar poco a poco, con un tacto suave e intentando aprender con vibradores especiales.

Estos objetos hacen que el suelo pélvico mande hormigueos al órgano femenino y se produzca una intensidad muy grande. Si no te convence, puedes utilizar los dedos o la lengua. Utiliza siempre técnicas de sexo seguro como colocar una barrera dental sobre el pasaje anal antes de usar la lengua.

‘Sobre el puente’ o ‘CAT’

Muchos sexólogos argumentan que las mujeres solo pueden llegar al clímax cuando han tenido una estimulación del clítoris adecuada. Si quieres que tu pareja consiga llegar a este punto, puedes practicar la técnica “sobre el puente”: recorre suavemente con las yemas de los dedos hacia delante y hacia atrás sobre el clítoris. Algunas llegan al clímax gracias a esta estimulación semidirecta. Otras necesitan practicar la CAT que se realiza mientras hay penetración: al estar encima de la pareja debe avanzar uin centímetro u dos para que el clítoris esté alineado con el hueso púbico.

Tamborilero

El punto U está situado entre el clítoris y la entrada de la vagina, es decir, donde se encuentran las glándulas uretrales, también conocidas como de Skene. La estimulación de este punto del mapa erógeno de la mujer, según algunos ‘entendidos’, se debería hacer o bien con los dedos o bien con la lengua, y aunque no será suficiente para provocar el orgasmo (por lo general), sí proporcionará gran placer.

Cuando los preliminares y el sexo están en juego, deja los pensamientos negativos como el dinero, el trabajo u otros problemas a un lado

Es muy posible que al estimularlo conduzca a la eyaculación femenina. Aquí es donde la excitación lleva a la vejiga a vaciarse o lubricación extra vaginal que se expulsa durante el clímax. Para conseguirlo prueba la técnica del tamborilero: se golpea suavemente esta zona con la punta de los dedos. Tranquilo, si haces que consiga el orgasmo así, lo notarás.

Vagina

La mayoría de las mujeres aman la estimulación vaginal pero sienten que no pueden llegar al clímax a menos que su clítoris sea estimulado al mismo tiempo. La mejor postura que puedes hacer para que ella llegue al orgasmo es el misionero: es la más clásica pero seguro que funciona.

Recuerda que tienes dos manos. No te centres solo en una parte. Mientras le acaricias la zona genital utiliza la otra para tocar pezones, el vientre, el trasero, la zona interna de los muslos… Aumentarás la intensidad de sus sensaciones al cien por cien. Además, ayúdate de la lengua. Puedes comenzar a darle suaves mordiscos por el cuello, o a besarla apasionadamente en la boca. Todo ello mientras sigues con la otra mano ahí abajo. Éxito asegurado.

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