Además de ser la fiesta más importante para quienes profesan la religión católica, la Pascua de Resurrección es sinónimo de la visita del “Conejito” y de la tradicional búsqueda de huevitos de chocolate por parte de los más pequeños.

A pesar de ser día domingo, niños y niñas -y también sus padres- se levantan muy temprano para encontrar los dulces que el “Conejito” dejó escondidos durante la noche. Y una vez encontrados, rápidamente empiezan a disfrutarlos, pero también comienzan los problemas.

Claro, porque según los expertos en nutrición, no deberían consumirse más de tres o cuatro huevos de chocolate diarios, una verdadera utopía para los más pequeños y, también, para algunos golosos ya más creciditos.

En este sentido, Florangel Mendieta, directora de la escuela de nutrición de la Universidad Bernardo O’Higgins, advierte que 8 huevitos de chocolate equivalen a 24 cucharadas de azúcar, lo que significa un elevado aporte calórico a la dieta infantil que además de plasmarse en un aumento de peso, podría afectar su aprendizaje y volver a los niños hiperactivos.

Por su parte, María Francisca López, nutricionista de Clínica Vespucio, explica que aunque el chocolate tiene propiedades antioxidantes, y también puede disminuir la presión arterial y aumentar el colesterol bueno, esto sólo se cumple en aquellos que contienen una cantidad de cacao de entre 60 y 70%.

“Entre mayor sea la cantidad de cacao que contiene el chocolate, mayor será la concentración de ácidos grasos, los que no afectan significativamente el perfil lipídico de las personas”, afirma.

Sin embargo, el problema llega cuando, en lugar de cacao, el chocolate contiene manteca sintética o industrial, lo que se considera nocivo para el organismo y dañino para la salud. Por esta razón, la especialista recomienda revisar el etiquetado de los huevitos. “Es importante elegir los que contengan cacao en su estado más puro, como el chocolate amargo, y evitar aquellos con manteca vegetal u otras sustancias”, aconseja. Asimismo, sugiere optar por los que están endulzados con algún sustituto del azúcar y que no tengan relleno.

Otro dato a tomar en cuenta: las personas -niños y adultos- que presentan patologías como obesidad y diabetes, deben consultar sobre el consumo de chocolates con su médico tratante y acudir a tiendas especializadas que tengan productos sin azúcar.

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