Astrofísicos han calculado en gran detalle y 3D cómo debieron ser los campos magnéticos generados en las primeras fracciones de un segundo después del nacimiento de nuestro universo.

El Big Bang todavía está envuelto en misterio en muchos aspectos. Los cosmólogos usan varias formas para obtener información sobre los primeros momentos de nuestro universo. Una posibilidad son los campos magnéticos cósmicos, que fueron creados por el nacimiento del universo y deberían haber sobrevivido hasta el día de hoy.

Además de una serie de mecanismos altamente especulativos, que han sido propuestos para esta autodenominada magnetogénesis, existe un simple efecto físico del plasma: el efecto Harrison. Este debe haber producido campos magnéticos en el Big Bang. Los movimientos de vórtice en el plasma del universo temprano produjeron corrientes eléctricas debido a la fricción, induciendo así un campo magnético.

Conociendo los vórtices de plasma a esa temprana edad, uno podría calcular en detalle cómo fueron estos campos magnéticos. Si uno también conociera los movimientos del plasma desde entonces, podría calcular cómo parecerían esos campos magnéticos si se vieran hoy.

La información necesaria está contenida en la distribución de las galaxias a nuestro alrededor, tal y como es resultado del movimiento de la materia del universo primitivo. Hoy conocemos bastante bien las leyes que conducen a la formación de las galaxias. Esto nos permite, a partir de la distribución actual, mejorar la evolución de la distribución de materia. Con esta información, es posible predecir los campos magnéticos generados por el efecto Harrison en el universo de hoy.

Un equipo internacional dirigido por el Instituto Max Planck de Astrofísica usó esta lógica para comparar los remanentes de los magnetismos más importantes en nuestro vecindario cósmico. Para concluir, los investigadores primero investigaron la distribución de las galaxias en nuestro vecindario y la distribución de la materia en el momento del Big Bang. Tomaron en cuenta el efecto Harrison y finalmente tradujeron los campos producidos de vuelta hasta el presente. Los científicos pudieron predecir la estructura y la morfología del campo magnético primordial en los 300 millones de años luz circundantes.

Desafortunadamente, la teoría no puede probarse por observación: el campo magnético calculado es 27 órdenes de magnitud más pequeño que el de la Tierra y está lejos de las posibilidades de medición. Estos campos magnéticos son extremedamente débiles. Sin embargo, las mediciones muy precisas de estructuras de campos magnéticos vistas desde la Tierra y en lugares conocidos en el Universo muestran que podemos entender nuestro cosmos con alta precisión y calcular efectos sutiles dentro.

Quién sabe con qué precisión se podrán medir los campos magnéticos en 100 años. Einstein también pensó que las ondas gravitacionales serían demasiado débiles para detectarlas, señala un comunicado del Instituto Max Planck.

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