Mientras el Sur iniciaba sus juegos de guerra con Estados Unidos, en Pyongyang tenía lugar un concierto que, si bien no es inédito en época de acercamiento, reviste enorme significado.

Bajo un lema cargado de doble sentido, ‘La primavera está llegando’, 11 grupos musicales surcoreanos actuaron ante Kim Jong-un y su esposa, Ri Sol-ju, en el Gran Teatro del Este de Pyongyang.

Se trata de la primera vez que un dictador norcoreano asiste a una actuación de artistas sureños, en justa reciprocidad con la presencia del presidente surcoreano, Moon Jae-in, y la primera dama Kim Jung-sook, en el concierto ofrecido por la Orquesta norcoreana Samjiyon en Pyeongchang (Corea del Sur), en febrero, con motivo de los Juegos de Invierno, en el contexto de la diplomacia artística y deportiva lanzada por ambos dirigentes coreanos. Como ocurrió en aquella cita, la hermana del dirigente, Kim Yo-jong, y el presidente honorífico del país, Kim Yong-nam, presenciaron la actuación.

Se da la circunstancia de que ambas primeras damas son conocidas artistas en sus respectivos países. La interpretación estaba cargada de simbolismo: en tiempos de tensión, Seúl suele emitir K-pop mediante gigantescos altavoces situados en la Zona Desmilitarizada para irritar al régimen del Norte. Nada más lejos del espíritu que rodeaba la función de ayer, el primer concierto surcoreano en el Norte en más 10 años, que duró dos horas y fue disfrutada por 1.500 personas. El inicio fue retrasado una hora oficialmente para “facilitar la acomodación del público”, si bien es posible que la causa fuera la seguridad que implica la asistencia de la pareja en el poder.

Sobre el escenario, populares temas de K-Pop, rock y música tradicional fueron interpretados por una variada troupe de 160 artistas, entre quienes brillaban nombres tan conocidos como Cho Yong-pil, considerado una leyenda del pop sureño o el icónico Lee Sun-hee: en la pasada década, con motivo de la Política del Amanecer que aproximó a las naciones hermanas, ambos actuaron en Pyongyang para deleite del público y de las autoridades.

A la presencia de los consagrados artistas se sumaron voces más jóvenes con legiones de fans en todo el mundo, como la banda femenina de pop Red Velvet, la solista Seohyun, antigua integrante de la archiconocida Girls Generation -quien ya actuó junto a la orquesta norteña Samjiyon en el concierto conjunto ofrecido en febrero durante los Juegos Olímpicos de Invierno- o la diva del pop Baek Ji-young, conocida por sus baladas.

Uno de los temas más conocidos de Cho, ‘Café de Invierno’, era considerado una de las canciones favoritas del difunto dictador Kim Jong-il: el músico dio el último concierto sureño que se recordaba hasta ayer en la capital norcoreana en 2005.

También actuó la veterana Choi Jin-hee, cuyo éxito ‘El Laberinto del Amor’ fue todo un éxito en Corea del Norte y se convirtió en uno de los temas predilectos del padre del actual dirigente, en 1984: aún hoy, es frecuente escuchar en los restaurantes de Pyongyang la canción versionada, con modificaciones en la letra que adulan al líder norcoreano. En cuanto a Lee, que participó en un concierto conjunto en 2003 en Corea del Norte, interpretó el tema ‘To J.’, que ya fue un éxito en la versión ofrecida por los músicos de la Orquesta Samjiyon.

El repertorio fue cuidadosamente seleccionado para satisfacer el gusto del público norteño. El conocido Psy -responsable del éxito ‘Gangnam Style’- fue eliminado de la lista, aparentemente por las libertades que suele tomarse en sus conciertos, donde es habitual que actúe con el torso desnudo: algo demasiado transgresor para la conservadora sociedad del estado comunista. Unos 70 técnicos volaron desde el Sur para facilitar la actuación.

Este martes, está prevista otra actuación de los artistas mano a mano con músicos de Corea del Norte: lo harán en las instalaciones del Gimnasio Ryugyong Jong Ju Yong, con una capacidad de 12.000 personas. Con la iniciativa, el Sur devuelve la visita de artistas norcoreanos que acompañaron a las animadoras y atletas que participaron en los Juegos de Pyeongchang y celebraron aclamados conciertos.

La troupe de artistas -acompañados por un grupo de deportistas de Taekwondo que entrenarán con sus colegas del Norte- aterrizaron en Pyongyang mediante vuelo chárter para “dar un impulso a los intercambios culturales y la cooperación intercoreana que se reanudaron con los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang”, explicó el ministro de Cultura sureño, Do Jong Hwan, que lideró la comitiva y confiaba en arrancar más intercambios culturales y deportivos durante sus reuniones con sus homólogos del Norte.

En el aeropuerto, fueron recibidos por el ministro de Cultura del Norte, Pak Chun Nam, y por la fundadora de la famosa banda Moranbong, Hyon Song Wol, una de las principales caras de la diplomacia artística lanzada por el régimen. Según algunos expertos como Jieun Baek, autor de La Revolución Escondida de Corea del Norte, la repentina apertura del régimen “es parte de la ofensiva del encanto para aparentar que son un país normal”.

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