Respecto de la discusión que se ha generado en torno a la objeción de conciencia institucional, quisiera señalar tres aspectos que me parecen de suma relevancia.

Primero. El derecho de las instituciones a la objeción de conciencia es consustancial a la democracia. Prohibir su ejercicio es una manifestación de represión autoritaria. Este principio general se aplica al ejercicio de la objeción de conciencia por parte de instituciones no estatales (como la UC de Chile, respecto de la prohibición institucional de la práctica del aborto en tres causales, en sus unidades de salud), que proveen servicios contratados por el Estado (como los servicios de salud prestados por la UC al Ministerio de Salud). Imponer la ideología del gobierno de turno a través de los contratos del Estado con privados es antidemocrático. Abre la puerta a un eventual paso siguiente: prohibir la concesión de becas de estudio del Estado a estudiantes de universidades no laicas.

Segundo. Toda corporación no estatal tiene el derecho de expresar sus posiciones y defensas sobre temas éticos y prácticos que son centrales a su pensamiento o fe. La UC es católica, por definición, y por lo tanto hace una defensa pública de los principios de la fe católica y de las implicancias prácticas de ella, como es la defensa a la vida de fetos o niños no nacidos. Los que formamos parte de la comunidad universitaria de la UC -profesores, estudiantes y administrativos-, al momento de aceptar voluntariamente nuestra afiliación UC, también aceptamos y respetamos que la universidad y sus autoridades expresen y hagan públicos sus principios éticos y tomen las acciones que de ellos se derivan. Esto no significa que los que formamos parte de la comunidad participemos necesariamente de la fe católica y de las opiniones y acciones que se deriven de ella. De hecho, somos muchos los miembros orgullosos de la comunidad universitaria UC que tenemos afiliaciones religiosas o convicciones éticas distintas de la fe católica.

Por último, nada de todo lo anterior inhibe la plena libertad de opinión, cátedra e investigación de la cual gozamos todos los profesores e investigadores de la UC de Chile. No existe aún un ranking de libertad de opinión, cátedra e investigación de las universidades chilenas. Sospecho que si se hiciera, la UC de Chile -al igual como lo hace en los rankings públicos de calidad universitaria general- lideraría las universidades del país.

Carta al diario El Mercurio de Klaus Schmidt-Hebbel, Profesor titular
Pontificia Universidad Católica de Chile, Instituto de Economía

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