Una compleja jornada tuvo el miércoles el gobierno en el Congreso, en el marco de las gestiones para lograr un consenso en Chile Vamos para que la ley de identidad de género incluya a menores de entre 14 y 18 años.

El objetivo que buscaba La Moneda -a cargo del ministro de Justicia, Hernán Larraín- no tenía sustento en la coalición oficialista, bloque que incluso lanzó el miércoles críticas al trabajo desarrollado por el gobierno.

“Hubiese sido bien bueno que el ministro conversara también con los diputados de RN”, dijo el miércoles a primera hora el presidente de ese partido, Mario Desbordes, en alusión a Larraín y a su agenda del día anterior en el Congreso.

El proyecto, que se encuentra en comisión mixta, ha generado tensión en Chile Vamos, pues existe disenso respecto de permitir el cambio de sexo registral en adolescentes. La líder de la UDI, Jacqueline van Rysselberghe, ha sido la principal opositora y ha ejercido presión para que el Ejecutivo no se haga parte de la discusión parlamentaria y no presente indicaciones el lunes próximo en la sesión de la mixta.

A esa postura se sumó, el martes, un grupo de 17 diputados de RN a través de una declaración pública en la que manifestaban su “rotundo rechazo” a incorporar a menores de edad en la iniciativa. Es más, requerían al propio Presidente Sebastián Piñera para conversar “internamente”. El fin de semana, el Mandatario había dado una señal en torno a dar privilegio de decisión a los padres, un punto que, justamente, ha sido propuesto por un sector del bloque para permitir el cambio de sexo registral en adolescentes.

Bajo ese complejo escenario generado por la presión y la falta de apoyos en la UDI y RN, en el gobierno dicen que hasta ahora se inclinarían finalmente por no fijar una postura respecto a los menores de edad.

La jornada del miércoles comenzó con el llamado directo del diputado Desbordes al gobierno para “conversar” con su bancada. El martes, Larraín se había reunido con los diputados de su partido, la UDI, y luego con los senadores oficialistas. Sin embargo, no optó por los parlamentarios de RN, quienes, a esa altura, ya habían hecho pública la declaración que, para muchos dirigentes, era “lapidaria” para La Moneda.

“Yo pensé que el gobierno se iba a desplegar con mucha energía y eso no pasó. Estábamos los 36 diputados muy monos, sentados, y hubiese sido estupendo que llegara uno de los dos ministros. La puerta está abierta, entran sin golpear. El ex senador Larraín partió a hablar con los senadores, creo que se equivocó el ministro, debió partir por los diputados”, remató el miércoles Desbordes en radio Cooperativa.

Sólo horas más tarde se confirmaba que el secretario de Estado llegaría a almorzar con la bancada de RN para abordar el proyecto de identidad de género.

Veto presidencial

El día anterior, dijeron el miércoles dirigentes, había sido una jornada “nefasta” para el Ejecutivo. Los diputados de la UDI y los senadores oficialistas ya habían transmitido su negativa a la idea, e incluso se exploró la posibilidad de que la edad se fijara entre 16 y 18 años, aunque sin éxito.

Desde Justicia, de hecho, confirmaron que están “entrampados” en la posibilidad de llegar a un punto de consenso entre las distintas posturas que se han manifestado en Chile Vamos, pues -afirman- el ánimo que han constatado en las distintas bancadas es “adverso”.

Así, exteriorizando la postura por la que se inclinaría el Ejecutivo, el propio Larraín cambió el miércoles el tono de sus declaraciones y, por primera vez, abrió la posibilidad de que el gobierno, finalmente, se reste de fijar una postura sobre los menores de edad. Esto, en contraste con el escenario de hace dos semanas, cuando era casi un hecho que el Ejecutivo se haría parte de la discusión con una propuesta “prudente” que apuntaba a legislar para adolescentes.

“Nuestra voluntad es llegar a alguna solución o fórmula, pero a lo imposible nadie está obligado y, por lo tanto, si eso no se produjera, es una opción el que el gobierno no tome una posición en esta materia. Pero eso es parte de la evolución y de la evaluación que estamos haciendo en este debate”, aseveró el ministro.

En esa línea, Larraín pidió “tranquilidad”, porque -dijo- “al Presidente Piñera lo que más le interesa es preservar la unidad. Y para conservar la unidad tenemos que escuchar todas las opiniones para luego resolver aquello que mejora esa unidad de nuestro conglomerado y, por cierto, asegure el mejor objetivo de este proyecto de ley”.

La postura, dicen, ha sido tan dura de parte de los parlamentarios oficialistas, que algunos de ellos plantearon a los ministros Larraín y Gonzalo Blumel (Segpres) la posibilidad de que el gobierno deba presentar un veto presidencial, en caso de que la ley sea aprobada de manera laxa, es decir, sin límite de edad.

La idea es sugerida para que el gobierno no transe en torno a los menores de edad en la mixta y que su postura quede de manifiesto en caso de que las mayorías de ambas cámaras lleguen a aprobar el proyecto con niños y adolescentes incluidos. “Si la ley queda muy mala, es un contrasentido que el gobierno no haga nada”, dicen.

Este tema no fue abordado en el almuerzo de RN, aunque la sensación de los diputados es que el gobierno no actuará si es que no obtiene el consenso esperado. “Si se instala que su idea es el mal menor, la cosa puede avanzar”, señalan en RN.

En paralelo, ha comenzado a surgir una crítica -aún tibia- a la gestión “lenta” del gobierno respecto del tema y a que, además, la materia, catalogada como valórica, esté copando la agenda del primer mes de administración. De hecho, identidad de género no es el único tema valórico pendiente. También existe un flanco abierto sobre la posición que tomarán en adopción homoparental, la petición de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre matrimonio igualitario y la interpelación que enfrenta el ministro de Salud, Emilio Santelices, por la modificación al protocolo de aborto.

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