“Se siente, se siente, ¡Cecilia Presidente!”, le gritaban a Cecilia Bolocco unas vecinas de Valparaíso que llegaron a curiosear al cambio de mando en el Congreso y estaban encantadas con la ex Miss Universo que apareció con chaqueta de satén y carterita Chanel, invitada por el Presidente Sebastián Piñera.

A la diva de 52 años la entrevistaron en Ahora Noticias, Chilevisión Noticias, Teletrece, diarios, radios y portales; desde correponsales a youtubers, y fue tan protagonista como políticos de trayectoria y personajes internacionales.

“Es el efecto Cecilia Bolocco, que impresiona. Ella logra que el mundo gire a su alrededor”, comentan en la organización del premio Mujeres Influyentes que, días después, le entregaron por su rol social, en una ceremonia en la terraza del Hotel Ritz donde nuevamente sembró su estela de glamour.

Allí la diseñadora de modas y rostro publicitario de diversas marcas aclaró de manera tajante que no está interesada en los cargos políticos y que lo suyo es la labor social:

¿Ha pensado entrar a la política?

“No”.

¿Por qué?

“Porque mi campo de acción es justamente el campo privado y social, y estoy muy cómoda ahí. Tuve en su momento la posibilidad de conocer más bien de cerca, cuando estuve casada con Carlos (Menem), el mundo de la política. Y definitivamente no es lo mío”.

¿La han llamado?

“Me han llamado desde que cumplí 40 años para que postulara como senadora. Y de ahí muchas otras veces. Ministerios, embajadas”.

La eterna reina de la prensa del corazón venía bajándose del avión. En el hotel la esperaban con todo a su disposición. Subió al escenario de blusa negra y pollera liviana y fue aplaudida por sus padres y su novio desde hace dos años y medio, el empresario José Patricio Daire.

A fin de mes lanza su colección de ropa número 21 para la marca Apology de Falabella, y regresará a las portadas de revistas y entrevistas con los matinales. Pero tras su éxito laboral, Bolocco afirma que está empeñada en aportar a través de la participación en campañas solidarias e iniciativas de empoderamiento femenino.

“No es más que la naturaleza del ser humano. Nuestro deber. Cuando uno tiene posibilidades de desarrollarse y crecer, descubrir su talento o las cosas que verdaderamente ama; si tienes la valentía para aventurarte a aquello, luego que has cosechado éxito ¿qué más vas a cosechar? Es simplemente devolver”, explica.

“Llevo mucho tiempo trabajando para distintas obras. Me ha colmado de una satisfacción enorme recorrer el país haciendo charlas, acercándome a las mujeres. Que me reconozcan (con el premio de la organización Mujeres Influyentes) cuando ya no estoy al aire en televisión, cuando pasaron más de 30 años desde que gané el Miss Universo, cuando tantas cosas que he hecho con mucha luz frente a la opinión pública ya son parte del pasado, pues me emociona mucho”.

¿Cómo se da su participación en actividades sociales más allá de la televisión?

“Yo me comprometo desde el corazón. Mi vínculo con las distintas organizaciones en que coopero y trabajo nace desde ahí, desde un compromiso real. Cuando empecé a trabajar para la Teletón, hace 25 años, estaba en la cúspide, hacía Viva el Lunes, La Noche de Cecilia; era una figura sumamente relevante en el ámbito de la televisión. Desde entonces he ido a todas las giras que he podido. Mi compromiso es con los niños y sus padres”.

¿Qué otras actividades de este tipo realiza?

“Trabajo mucho con las mujeres en distintas fundaciones. En Cobquecura, en un programa que nació hace seis meses. Un día, conversando con la jefa de comunicaciones de Procter & Gamble, me dice: ‘Cecilia, estoy hace muchos años viendo un producto que tenemos, maravilloso, un polvo, un sachet, que purifica el agua. Me he acercado al gobierno, a la Cruz Roja, a distintas fundaciones, y me ha ido pésimo. Todos me han dicho que no hace falta’. ‘¿Cómo que no hace falta?’, le digo yo. ‘Yo te voy a ayudar y vamos a echarlo a andar’. Hablamos con la gente de Desafío Levantemos Chile. Y con esta fundación implementó este proyecto en la Región de Ñuble, en Cobquecura. Y así, tantas”.

¿Le ha sido difícil llegar a este tipo de instituciones?

“No. Afortunadamente, las puertas siempre se me abren con relativa facilidad”.

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