Un médico viñamarino deberá enfrentar la primera demanda por contagio premeditado de VIH, luego de que una expareja revelara la acción del facultativo en su contra.

Si bien el caso no está tipificado como delito en Chile, se apelará la responsabilidad civil por generar un daño, en este caso, irreversible.

La situación fue dada a conocer por un reportaje de T13, en donde la víctima relató que al médico, “lo conocí a través de una red social, ‘Grindr’, específcamente, que es una aplicación para encuentros de citas”.

La persona afectada señaló que previo al primer encuentro entre ambos, “le pregunté si tenía algún tipo de enfermedad sexual o si había padecido. Fue parte de la conversación que se fue dando sola. Y él me dijo que no, que desde ese punto de vista no había ninguna complicación de su parte. Era docente de una universidad, médico de una institución pública, pero de alguna manera confié”.

Sin embargo, accedió a su celular y tras revisar algunas conversaciones, descubrió su verdadera intención. “Me encontré con esta serie de mensajes de Whatsapp, de grupos, de información que compartía con otras personas a través de distintas redes sociales”. La víctima leyó mensajes como “ya me sané de la infección”; “gracias por el tratamiento”; “quiero quedar infectadito de todo lo que tengas”; “¿te has agarrado una nueva ets?”, entre otras frases que evidenciaban su actuar.

“Él compartía historias en donde hablaba de alguna forma adquirir enfermedades para después contagiárselas a otras personas.

En su calidad de médico, le indicaba tratamientos a las otras personas, para que una vez habiéndolas adquirido y habiendo efectuado conductas de riesgo con otros individuos, pudiesen de alguna manera hacerle frente para que estas enfermedades no terminaran colapsándolos a ellos mismos”, agregó.

Tiempo después de encararlo por la situación, “me llega un correo de parte de un representante suyo, un abogado, que me pide que me acerque a él o le responda el correo para que me envíe un borrador de lo que él estaba ofreciendo. La primera vez que recibí este acuerdo lo leí y era humillante. En las últimas páginas de este acuerdo me dí cuenta que había una cláusula de confidencialidad”.

En el documento, indicó que uno de los puntos “incluía que no podía divulgar ningún tipo de información que concerniera a su persona y que si de hecho yo llegaba a hacerlo, él podía entablar una especie de acción legal en mi contra para yo tener que indemnizarlo a él”.

Posteriormente, y bajo ese contexto, grabó conversaciones con el doctor y guardó las evidencias para preparar una demanda civil.

“Él le bajó el perfil a toda esta situación. Me mintió nuevamente y después cuando se fueron concadenando los hechos termina por confesar que la enfermedad (VIH) la padecía hace más de tres años”, sostuvo.

Con estos antecedentes en conocimiento, el ministro de Salud, Emilio Santelices, expresó que “tiene todos los agravantes porque hay asimetría de información, tiene todo los conocimientos, tiene un control del afectivo, obviamente, por algo se están relacionando. Cuando un profesional de la Salud está fuera de sus cabales, pienso que no está habilitado para poder ejercer la medicina”.

En tanto, el Consejo de Ética del Colegio de Médicos, por su parte, informó a través de una declaración que “se ha dispuesto declarar admisible la denuncia y se ha solicitado que el médico informe sobre los mismos”.

La demanda de la víctima sería presentada esta semana.

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