A tan solo tres días de la Cumbre de las Américas en Lima, la Casa Blanca sorprendió ayer al anunciar que el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no asistirá al cónclave hemisférico, debido a la crisis siria, cancelando así su esperado debut en una región que lidia entre la postergación y un trato hostil del actual gobierno.

Trump explicó que tiene que enfocarse en la situación en Siria (ver página A4) y comunicó que enviará en su lugar al Vicepresidente Mike Pence, convirtiéndose en el primer Mandatario de EE.UU. en faltar a la cita desde que comenzó a celebrarse en 1994.

Luego de asistir a la Cumbre, Trump tenía planeada una escala en Colombia, el tradicional aliado de Estados Unidos en la región, la que también fue suspendida.

“Hoy hemos tomado conocimiento de la decisión de Donald Trump de no asistir, y obviamente lo lamentamos. Creo que su presencia hubiera sido destacable e importante”, admitió el Presidente peruano, Martín Vizcarra, el improvisado anfitrión de la cita que organizó su predecesor Pedro Pablo Kuczynski, quien tuvo que renunciar hace tres semanas.

La cita también se ha visto desdibujada por la ausencia del Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, a quien el gobierno peruano anterior retiró la invitación (decisión mantenida por Vizcarra) en protesta por cambios en el cronograma electoral que, según el Grupo de Lima, invalidan el sistema y alejan los últimos atisbos de democracia en ese país.

Aunque el líder chavista había amenazado que llegaría a Lima “por tierra, mar o aire, llueva, truene o relampaguee”, ayer anunció que no va a la cumbre, que calificó de una “perdida de tiempo”.

Luego sostuvo que, supuestamente, le fue retirada la seguridad a la delegación de su país y por tanto, se quedará en Venezuela.

Tras enterarse de que Trump no asistirá, el Presidente boliviano, Evo Morales, también puso en duda su presencia en Lima.

“Quería encontrarme con el Presidente de EE.UU. cara a cara para debatir políticas económicas, políticas sociales. No viene, dice, qué hacemos ahora”, dijo Morales al anunciar que conversará “con varios presidentes” para definir “qué se va a hacer”, si “vamos o no vamos” a la cumbre en Perú.

Trump, que ha mantenido un discurso agresivo hacia varios países de Latinoamérica por el tema de la inmigración y las drogas, tenía la oportunidad en Lima de conversar cara a cara con varios líderes y bajar la tensión diplomática.

La ausencia de Trump demuestra que “América Latina es la segunda o tercera prioridad para EE.UU., y que Trump y su administración son indiferentes a la relación con la región. Hasta ahora, para Trump, América Latina, principalmente México, Cuba y Venezuela, han sido un objetivo para su retórica y sus políticas de promoción de su eslogan ‘América first”, dijo a “El Mercurio” Peter Hakim, presidente emérito de Diálogo Interamericano.

Es justamente esa retórica la que hace que el Mandatario sea tan impopular en América Latina. Según una encuesta de Gallup, su aceptación es de solo el 16 por ciento en la región.

“Ciertamente, su ausencia le resta perfil a la cumbre. Aunque Trump no es un invitado fácil ni es una compañía que otros mandatarios busquen activamente. Se trata de un Presidente estadounidense que es muy impopular en América Latina, por lo que salir en una foto con él no brinda mayor rédito político en la región”, comenta a “El Mercurio” Juan Carlos Hidalgo, analista del Instituto Cato.

El Mandatario tenía previstas reuniones bilaterales con sus pares de Chile, Sebastián Piñera; de Argentina, Mauricio Macri, y de México, Enrique Peña Nieto.

El Vicepresidente Mike Pence tiene el encargo de promover políticas para fortalecer la economía de su país y trabajar con aliados para presionar por reformas democráticas en Venezuela.

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