Cerca de las 18:45 horas del pasado 7 de diciembre, un automóvil Peugeot 308, color blanco nacarado, se estacionó en las cercanías de la iglesia Nuestra Señora de Los Ángeles, ubicada en el barrio El Golf. En el lugar se llevaría a cabo una ceremonia religiosa y los elegantes invitados se aprestaban a ingresar al templo.

Uno de ellos era el, por ese entonces, jefe de la Fiscalía de Alta Complejidad Oriente,Carlos Gajardo. Junto a su esposa, la también fiscal Teresa Muñoz, se bajó del mencionado vehículo para dirigirse al evento.

Mientras el recién renunciado fiscal se arreglaba su corbata y su señora lo esperaba a su lado, a más de alguno de los presentes llamó la atención el auto en que se habían transportado. En particular, la propaganda presidencial de apoyo al candidato de la Nueva Mayoría, Alejandro Guillier, que cubría por completo el vidrio trasero.

Una imagen del senador por Antofagasta en el lado izquierdo del cartel, también conocido como luneta, enmarcaba la frase “Guillier Presidente”. Todo esto, a 10 días de la segunda vuelta presidencial en donde el ex rostro de TV terminó siendo derrotado por la carta de Chile Vamos, Sebastián Piñera.

La información de estos antecedentes se le hizo llegar en su momento al Fiscal Nacional, Jorge Abbott. No obstante, hasta ahora no se ha sabido de llamados de atención o sanciones a Gajardo a raíz del hecho.

Según los datos del Registro de Vehículos Motorizados, el automóvil patente JZXG 83 aparece inscrito a nombre de Rodrigo Gajardo Pinto, hermano del ex fiscal.

La información, a la que accedió “El Líbero”, se da en un contexto en el que Gajardo y, en general, los fiscales y jueces, han tenido un protagonismo particular. Por un lado, el ex fiscal decidió renunciar en enero al Ministerio Público, situación que se hizo efectiva a fines de marzo, esgrimiendo como razón su opinión contraria al acuerdo que la Fiscalía llegó con la defensa del senador Iván Moreira (UDI). Y en esta semana, en diversos medios de comunicación, el ex persecutor ha entregado diversas declaraciones sobre su salida, que han incluido críticas al mismo Abbott por, según él, no haber cuidada la autonomía del Ministerio Público en las investigaciones.

A este ambiente se suman los dichos del ministro de Justicia, Hernán Larraín, quien la semana pasada, en un encuentro interno de la UDI, señaló que “en Chile la mayoría de los jueces son de izquierda”. Palabras que fueron apoyadas por el diputado de la misma colectividad, Jaime Bellolio quien, en entrevista con “El Líbero” fue incluso más allá al señalar: “Comparto con el ministro que la Nueva Mayoría usó su poder político e ideología para escoger a distintos jueces y fiscales”.

Esta polémica se suma a que Gajardo, a fines de marzo, tuvo que declarar como testigo en el caso Penta, al igual que el también ex fiscal Pablo Norambuena. Esto, por una diligencia solicitada por la defensa de Carlos Albero Délano y Carlos Eugenio Lavín. El objetivo del defensor de los empresarios, el abogado Julián López, es esclarecer el acuerdo que los entonces persecutores habrían llegado con sus defendidos para que declararan en la causa. Como no se habría respecto lo pactado en 2015, López espera que los dichos de sus defendidos en el caso no sean considerados.

Estos hechos, para quienes conocen de cerca el proceso, unidos a las fotos con publicidad política del auto que utilizó en medio de la campaña presidencial, solo vendrían a “empañar” la salida de Gajardo del Ministerio Público, la que ha sido con un amplio despliegue comunicacional.

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