Ataque a Siria

    El ataque con armas químicas es a todas luces un hecho lamentable y que merece una dura condena internacional, que revela la gravedad de la guerra en Siria y los peligros de la escalada militar.

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    Un nuevo ataque con armas químicas en Siria hace una semana, en el que murieron al menos 48 personas, desató un dura condena internacional contra el régimen de Basher Assad. Diversas organizaciones internacionales y las principales potencias occidentales culparon directamente a las autoridades sirias de perpetrar la acción en la localidad de Duma, en Guta oriental, que ha sido el epicentro de la última ofensiva del Ejército sirio contra grupos rebeldes. Y ayer las fuerzas de Estados Unidos, Francia y Reino Unido iniciaron el bombardeo de ese país.

    El ataque con armas químicas es a todas luces un hecho lamentable y que merece una dura condena internacional, que revela la gravedad de la guerra en Siria y los peligros de la escalada militar. Los duros enfrentamientos verbales entre los aliados del régimen de Assad, quienes niegan responsabilidad de Damasco en lo sucedido en Duma, con el Presidente de Estados Unidos dan cuenta de ese riesgo. Por ello, es urgente potenciar y no boicotear los espacios de diálogo multilateral y favorecer una investigación que permita aclarar lo sucedido. Cabe destacar que Rusia fue garante del retiro de armas químicas en 2014, pero los hechos demuestran que aún hay presencia de este tipo de armas. Una situación especialmente preocupante considerando la complejidad de actores que intervienen en el conflicto.

    Urge, además, un compromiso serio de la comunidad internacional para poner fin a una situación que ya se extiende por siete años y está generando la mayor catástrofe humanitaria del siglo XXI. Es importante trabajar en forma conjunta por una salida urgente que despeje la incertidumbre, teniendo claro las graves consecuencias que podría tener una escalada militar en Siria.

    /Editorial del diario La Tercera

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